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El corazón de una buena comunicación

De The Christian Science Monitor - 26 de noviembre de 2010


El expresidente de los Estados Unidos Harry S. Truman capturó el valor de una buena comunicación como esencial para la reducción del temor y la guerra entre las naciones. Dijo: “Nunca seremos capaces de remover la sospecha y el temor como causas potenciales de guerra hasta que se permita que la comunicación fluya, libre y abierta, a través de las fronteras internacionales”.

¿Cuáles son los elementos de la comunicación? Hablar y escuchar con el propósito de intercambiar ideas o información. Es un arte decir precisamente lo que tenemos en mente. Y a veces es un arte más grande escuchar con cuidado para captar el motivo y el mensaje del orador. El orador necesita saber lo que él o ella está tratando de decir. El orador también necesita conocer a su oyente. Y el oyente necesita poner de lado el prejuicio y las opiniones rígidas para oír lo que el orador está tratando de expresar.

En breve, tal vez la base de una buena comunicación esté en el corazón. La amabilidad, la humildad, la generosidad fraterna, la receptividad y una tendencia constructiva, son sólo algunas de las cualidades del corazón que todos apreciamos cuando nos comunicamos con los demás. Hablan más fuerte que las palabras.

Un equilibrio adecuado al hablar y escuchar es esencial, sea una conversación entre ambos lados de una mesa de cocina, como de una mesa de negociaciones. ¿Acaso no apreciamos todos cuando alguien es lo suficientemente paciente como para permitirnos concluir nuestras frases o pensamientos en lugar de interrumpir con una opinión? Y ¿no hemos sentido todos la necesidad de una disciplina paciente al escuchar con amabilidad a un amigo que se esfuerza por hacer entender su punto de vista? Un sentido más afectuoso de comunicación de uno al otro en nuestra vida diaria es tan importante como el debate entre las naciones. ¿Por qué? Porque las naciones están hechas de vidas individuales, donde comienzan los cimientos de harmoniosas relaciones mundiales.

Para los que están acostumbrados a tornarse a Dios en busca de dirección, la verdadera comunicación comienza con escuchar la dirección divina, alcanzando desinteresadamente las ideas espirituales y callando la voluntad humana. Cuando comenzamos con una intuición afectuosa y espiritual en lugar de una opinión personal o la voluntad humana con frecuencia mantiene la puerta abierta para un mayor intercambio de ideas. ¿Por qué? Porque el interés personal no es el punto focal. El interés y la promoción personales a menudo conducen al enfrentamiento. El altruismo a menudo conduce al intercambio de ideas porque cultiva el desinterés en la otra persona. El comenzar con pensamientos de la bondad y el cuidado de Dios por cada uno de sus hijos a menudo toca una fibra similar en los demás.

Un salmo dice: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.” (Salmo 19: 14) (Versión Reina Valera). El deseo de complacer a Dios, de expresar la bondad divina y de bendecir a los demás a menudo encuentra una rápida reacción en los demás.

En un artículo muy breve titulado “De corazón a corazón”, Mary Baker Eddy, quien descubrió la Ciencia Cristiana, agradeció a los miembros de la iglesia por el buen trabajo que estaban haciendo. A modo de introducción, elogiándolos les dijo esto:"Cuando habla el corazón, por sencillas que sean las palabras, su lenguaje es siempre aceptable para quienes tienen corazón." (Escritos Misceláneos, pág. 262).

Comenzando con motivos sinceros y desinteresados, y un auténtico cuidado por los demás, ya sea un individuo, un grupo o una nación, a menudo abren la puerta a un flujo honesto y abundante de ideas que es de beneficio para todos los interesados. La comunicación de un corazón afectuoso llega lejos, se comprende claramente y perdura por mucho tiempo.

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