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Sea un sanador... donde sea que esté

De The Christian Science Monitor - 5 de enero de 2011


El año pasado pasé mucho tiempo viajando lejos del Canadá donde vivo, y he tenido abundante tiempo para considerar cuán importante es intentar ser un sanador, sin importar donde nos encontremos. El ofrecer un pensamiento amable a alguien afligido por una demora en su viaje, el hacer una oración silenciosa en medio de la frustración, o simplemente ser pacientes bajo presión, puede ser una bendición para todos a nuestro alrededor.

Ser un sanador significa traer armonía donde hay discordia, gozo donde hay tristeza, paz donde hay conflicto, y honestidad donde hay corrupción. Hacemos esto de la mejor manera al ver que esa armonía, gozo y paz son realmente cualidades de Dios, innatas en cada persona como reflejo del divino. Es natural para nosotros expresar estas y otras cualidades divinas y verlas en otros. Esta "visión" espiritual tiene un efecto sanador sobre las personas y las comunidades.

Si usted es un estudiante preparándose para un programa de estudio en el extranjero, un enfoque espiritual para esta oportunidad hará aun más para enriquecer su experiencia. Puede que el propósito principal sea obtener los créditos en un curso de estudio o conseguir requisitos para el currículum de la escuela de graduados o para un empleo futuro. Pero aunque esté ocupado con sus estudios, tomarse tiempo para presentar pensamientos sanadores, hablar sin inconvenientes a pesar de las diferencias con gente de otras culturas, y ser un pacifista, puede ser una verdadera bendición.

No importa donde usted esté, la oración diaria traerá a la luz la realidad de un Dios afectuoso, que es Amor y Espíritu infinitos. También reforzará el hecho de que usted es espiritual, y que está bajo el cuidado de Dios. Cuanto más claramente veamos a Dios y a nosotros mismos de esta manera, más preparados estaremos para ver a nuestro prójimo como totalmente bueno, inteligente, hecho a la imagen y semejanza divinas.

Para mi, esto es honrar la obra sanadora que hizo Jesús, pero también es atender a las necesidades de mi prójimo en un sentido más profundo. En su resumen de la ley de Moisés -- Los Diez Mandamientos -- Jesús dijo que el primer mandamiento es "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. ... Y el segundo," continuó, "es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:37, 39).

Un precioso aspecto de ver a cada persona como la expresión espiritual de cualidades divinas tales como gozo, inteligencia, y calidez, es que esos atributos son universales. Esto significa que nuestra capacidad para sanar no está limitada por la religión, raza, o cultura, sino que puede ser afectada por nuestros móviles.

Mary Baker Eddy, quien se esforzó para seguir a Jesús mediante la obediencia de estos dos grandes mandamientos, pensó que nuestra motivación determina el éxito de cualquier emprendimiento, incluso la curación. En su obra principal, "Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras", ella incluyó una serie de notas marginales. La primera --"Motivos justos" -- en el primer capitulo, "La oración", marca el tono para todo el libro.

El capitulo enfatiza que el móvil para la oración, para la curación, y para la vida en general, no descansa en propósitos o metas materiales, sino más bien en querer expresar en mayor medida la naturaleza de Dios y gracia. La autora dice, por ejemplo: "Lo que más necesitamos es la oración del deseo ferviente de crecer en gracia, oración que se expresa en paciencia, humildad, amor y buenas obras" (pág. 4).

Ya sea que usted esté viajando a regiones cercanas o lejanas en esta temporada, ejercitar su derecho a traer curación a la gente y a las comunidades es una maravillosa forma de enriquecer su vida. Tal motivo desinteresado seguramente trae toda clase de éxitos.

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