Si, en medio de la crisis económica actual, está sin trabajo y preguntándose en qué dirección van las cosas, no se desanime. Aquí hay unas ideas de mi propia experiencia en el trabajo que le pueden ayudar a encontrar un futuro próspero e interesante.
Hace muchos años llegué a un punto muerto en mi carrera, acababa de perder mi trabajo y estaba totalmente pelado. Aprendí una lección invalorable: que no importaba que tan mal las cosas estuvieran (y yo estaba en un punto en que humanamente no podía hacer nada porque la situación era terrible), aún así Dios pudo corregir toda la situación.
Esta demanda de tener que depender únicamente de Dios profundizó inmensamente mi confianza en Él y me ha bendecido desde entonces. Aprendí que si uno ha llegado a ese extremo, puede realmente alegrarse porque es hora de dejar que Dios revele todo el bien que esta a mano para usted así como Su infinito cuidado. La autoridad bíblica para este punto se encuentra en el segundo libro de Crónicas: “No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros.” (20:17)
Otra lección que he aprendido de la Biblia es estar consciente del plan de Dios para nosotros, en lugar de aferrarnos a una concepción humana de lo que el éxito implica. Ser débiles en estas cuestiones no va a resolver nada, pero confiar en Dios nos puede guiar a grandes oportunidades.
Una vez acepté un trabajo en una industria en la que no sabía nada, pero era sin embargo una posición en la que yo podría utilizar mis habilidades y talentos para grandes resultados. Esto no hubiera pasado si hubiera resistido la oportunidad. Confié en que Dios me había guiado a la mejor situación en relación con mi crecimiento espiritual así como el de mi carrera. Y en verdad crecí.
Otra idea para tener presente es que tendemos a subestimar lo talentosos que somos, no siempre estamos dispuestos a desarrollar nuestros talentos. Nuestro Creador, por otra parte, nos conoce como perfectos, espirituales, inteligentes y dotados con las cualidades espirituales ilimitadas que El da a todas Sus ideas; esto quiere decir que el progreso espiritual es inevitable, sin importar lo que pensemos de él.
La fundadora del diario Christian Science Monitor, Mary Baker Eddy, definió esta regla de Dios, aunque en el contexto de depender de la amistad humana para nuestro sentido de compañía cuando escribió: “…aun cuando os aferréis a un sentido de goces personales, el Amor espiritual os obligará a aceptar lo que mejor promueva vuestro progreso” (“Ciencia y salud con Clave de las Escrituras”, pág. 266). En mi caso este “aceptar” ocurrió cuando en un punto de mi carrera me encontré teniendo que establecer mi propia compañía de asesoramiento. Era la única manera de seguir adelante. Antes de este acontecimiento, no creía que esto era algo que yo fuera capaz de hacer. Para mi sorpresa no solo hallé que podía hacerlo, sino que podía hacerlo bien. Las únicas restricciones que existían eran las que me había impuesto yo mismo.
También ayuda tener un poco de humildad. Aunque usted sienta que no hay nada para usted allá afuera, aunque todo lo que vea en frente sea un cuadro vacío sin recursos u oportunidades, sin posibilidades y sin esperanza, el tener la humildad para admitir que “El Alma tiene recursos infinitos con que bendecir a la humanidad“, como lo afirmó la Sra. Eddy, pone a Dios a cargo de la situación (Ciencia y salud, pág. 60). Esta humildad es bendecida porque reconoce el poder divino. Tener humildad es poner a Dios al mando.
La oración puede revelar cómo los talentos de usted pueden ser aprovechados y cómo los puede usar. Sus oraciones por dirección divina y las afirmaciones del cuidado del Amor divino para cada hora de su día, en verdad pueden tener buenos resultados.
Dios es Amor y no lo dejará desconsolado en ninguna de las sendas de la vida. Esta es la verdad de su ser y lo guiará a un futuro estable y lleno de alegría.
