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Para jóvenes

Elimina el temor

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 5 de agosto de 2019


Desde que tengo memoria, le había tenido miedo a las alturas. Cuando era pequeña, deseaba trepar a un árbol o escalar por las rocas en la propiedad de nuestra familia, pero este temor a estar en lo alto siempre me lo impedía.

Finalmente, harta de no poder hacerlo, me fui en un viaje de las Niñas Exploradoras dedicado a escalar y hacer rappel. Pensé que obligarme a enfrentar directamente mi temor me ayudaría a superarlo más rápido, pero no fue así; solo complicó más las cosas.

En el viaje, tuve que escalar grandes paredes de roca y traspasar mi zona de confort para enfrentarme a mi zona de peligro. En un ascenso, sin querer, miré hacia el suelo desde donde estaba y mi corazón comenzó a latir con muchísima fuerza. Traté de hablar con mi líder de tropa al respecto, pero lo único que me dijo fue que simplemente tendría que lidiar con ello. No ofreció ninguna ayuda. Esto me hizo querer darme por vencida, y por un tiempo después de esta experiencia así lo hice.

Para tratar de superar este temor, el verano siguiente, decidí ir a un campamento para Científicos Cristianos y participar en un programa de actividades en la naturaleza. El segundo día, mi grupo y yo teníamos que escalar una chimenea muy alta dentro de un albergue. Era casi mi turno, y el miedo me azotaba, abrumándome. Decidí escalar la chimenea de todas formas e intentar superarlo. Pero cuando estuve a unos tres metros del suelo, comencé a volverme loca.

Esta vez, sin embargo, recibí el apoyo de mi consejera, quien compartió conmigo algunas ideas espirituales para ayudarme. Por asistir a la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana, sabía que estas ideas eran poderosas y podían ayudarme a sanar por completo el temor.

Seguí orando con estas ideas, y más tarde esa semana fuimos al estado de Arkansas para escalar paredes de roca y acantilados. Comenzamos por escalar un muro más pequeño para prepararnos para los más grandes. Sentí dudas de poder escalarlo y casi dejo que el miedo me abrume. Pero luego recordé lo que mi consejera me había dicho: que estaba allí para expresar a Dios. Eso cambió mi enfoque, y pude subir hasta la cima del acantilado y disfrutar de la hermosa vista. Una de las ideas que compartió la consejera fue que estaba escalando “las alturas de la mente” (Violet Hay, Himnario de la Ciencia Cristiana, N° 136, trad. © CSBD, según versión en inglés). Mente es otro nombre para Dios, y esto me aseguró que nunca podría estar fuera de Su cuidado, o estar en algún lugar donde Él no me estuviera manteniendo completamente a salvo. También me dijo que estaba escalando para expresar a Dios. Para mí, esto significaba que mi escalada era una expresión de las cualidades de Dios tales como fuerza, seguridad y alegría, no temor.

En ese momento en la cima, me sentí completamente libre del temor, y supe que seguiría siendo libre, que tenía el poder de Dios para no dejar que el miedo regresara.

Cuando bajaba, comencé a pensar en cuál había sido mi despertar espiritual, y me di cuenta de que había dejado de aceptar el miedo como algo propio. En lugar de verlo como parte de mis pensamientos o de mi identidad, reconocí que era un pensamiento negativo que venía a mí y que, como no era de Dios, era impotente. Solo Dios, el bien, tiene poder, así que solo los buenos pensamientos tienen poder. Y esos son los únicos pensamientos que iba a escuchar. Cuando estuve de vuelta en el suelo, le conté a mi consejera la reflexión que había hecho y le dije que quería escalar más.

Sané ese día, y el temor no ha regresado. De esta experiencia, aprendí a enfrentar otros temores en otras circunstancias y también a superarlos.

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Alfred F. Schneider, El Heraldo de la Ciencia Cristiana, número de mayo de 1974

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