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Original Web

Dejé de tener menstruaciones dolorosas

Del número de octubre de 2018 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

Apareció primero el 1º de enero de 1970 como original para la Web.


Durante muchos años, sufrí de menstruaciones irregulares y dolorosas. Los médicos diagnosticaron que tenía una afección en los ovarios (llamada PCOS por las siglas en inglés), y tomé medicamentos durante algunos años, pero no lograba ningún alivio. Así que opté por la cirugía. No obstante, incluso después de todo eso, la condición volvió a aparecer.

Para entonces, hacía poco que había comenzado a estudiar la Ciencia Cristiana. Después de ver una rápida curación que tuvo mi hija a través de esta Ciencia, y haber sanado yo misma de fiebre, decidí recurrir a la Ciencia Cristiana para tratar este problema que me acuciaba desde hacía tanto tiempo. Llamé a una practicista de la Ciencia Cristiana para que me ayudara. Ella me escuchó con mucha paciencia y conversamos acerca de algunas ideas del libro de Mary Baker Eddy Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras. Lo que realmente me llamó la atención fue la idea de que nuestro punto de partida es la perfección. Nuestro Padre-Madre Dios ya nos ha creado perfectos, como el reflejo espiritual del Amor divino, así que nuestra oración es reconocer humildemente este hecho.

Otra cosa que también fue muy nueva para mí es que en la Ciencia divina aprendemos que la mujer nunca es maldecida. Por lo tanto, no tengo que sufrir por ser mujer. El amor de Dios es eterno. Dios nunca nos olvida por unos días del mes, o incluso por un momento. El tiempo y la materialidad no tienen nada que ver con la forma en que Dios nos conoce y nos mantiene. 

Empecé a pensar que cada mujer es la hija espiritual y completa de Dios. En mi oración, incluí a todas las mujeres del mundo.

En Ciencia y Salud, leemos: “Todas las funciones del hombre verdadero están gobernadas por la Mente divina” (pág. 151). Entonces, nuestra identidad real no depende de genes u otros factores materiales, sino del Principio inmutable. Es natural ver la evidencia de esto a través de funciones corporales normales.

Aunque no experimenté ningún cambio físico positivo durante el siguiente ciclo después de haber estado orando con estas ideas, sentí que la curación había comenzado y que podía tener la expectativa de que me liberaría completamente del problema. Seguí en contacto con la practicista, y ambas continuamos orando.

En tres meses, mi ciclo menstrual se volvió regular y sin dolor. Esta curación tuvo lugar hace un año, y no he tenido ningún problema desde entonces. De hecho, he atendido funciones y realizado viajes largos durante “esa época del mes” sin ningún temor o incomodidad.

Ciencia y Salud dice: “Es más armonioso el cuerpo aquel en el cual el desempeño de las funciones naturales es apenas perceptible” (pág. 478). Saber que Dios, el bien, es nuestro verdadero creador nos permite experimentar esto. Esta curación lo ha demostrado.

Con mucha gratitud, me he dado cuenta de que no importa qué enfrentemos, recurrir a Dios cambia nuestros corazones. Dios nos da esperanza incluso en los momentos más difíciles, fortaleciendo nuestra comprensión espiritual. Gracias, Dios, por Tu amor y cuidado. Gracias, Cristo Jesús y Mary Baker Eddy, por mostrarnos el camino y habernos dejado su ejemplo sanador.

Neha Karnik
Mumbai, India

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Alfred F. Schneider, El Heraldo de la Ciencia Cristiana, número de mayo de 1974

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