The Herald of Christian Science

Curación de una alergia

Del número de febrero de 2017 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

Original en francés

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Yo era un estudiante en la Universidad de Lomé cuando descubrí la Ciencia Cristiana a través de un programa de radio llamado la Curación espiritual hoy, que se emite todos los viernes en Radio Lomé. Este programa es producido por Radio Kinshasa, y auspiciado por La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana.

Fui sanado de una alergia que solía presentarse como ataques de asma y urticaria. Desde la infancia había sufrido de estas dos enfermedades. Cuando se aproximaba la temporada de lluvia sentía que el asma empezaba. De nuevo, no me sería posible respirar con normalidad y tan pronto como empezaran a caer las primeras gotas, mi cuerpo se cubriría de urticaria. Me trataban regularmente en el hospital. Con mi mamá y mi papá, incluso fuimos a Ghana en busca de un tratamiento, pero no había ninguna solución.

En septiembre de 2008, llegué a Lomé para continuar mis estudios en la universidad, y fue entonces cuando me encontré con este programa de radio que hablaba de la curación espiritual. Pensé: “¿Por qué no intentarlo?” Fui a la Iglesia filial de Cristo, Científico, en Lomé, y empecé a estudiar en profundidad lo que estaba aprendiendo acerca de la Ciencia Cristiana.

La temporada de lluvias, que tiene lugar en septiembre y en octubre, se acercaba, y lo primero que pensé es que debería pedirle a mis padres el dinero para poder comprar algunas medicinas. Entonces, en cambio decidí aferrarme a lo que la Ciencia Cristiana me estaba enseñando. Encontré una declaración particular de Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras por Mary Baker Eddy muy interesante. Dice así: “Un mortal pecador, enfermo y que muere no es la semejanza de Dios, el perfecto y eterno” (pág. 292). Por ser la imagen y semejanza de Dios, no podía sufrir de ninguna dolencia. Comprendí que la enfermedad es una creencia, que no existe en realidad, y que sólo existen Dios y Su idea. Por lo tanto no podía sufrir de una creencia falsa, sino que por el contrario estaba en perfecto estado de salud. Me enfoqué en esa idea y meditaba en ella todo el tiempo.

Las lluvias empezaron a caer, y experimenté las mismas dificultades, sin embargo, no tomé ningún medicamento. Continué orando para reconocer que Dios llena todo el espacio y que estas enfermedades que me habían afectado desde la niñez no eran reales.

La segunda temporada de lluvias, que va de abril a junio, se acercaba con rapidez. Para esta ocasión, ni siquiera consideré llamar a mis padres para que me enviaran fondos para medicinas. Y esta vez, la temporada pasó, y no tuve ningún ataque de urticaria o asma. Igual fue la siguiente temporada que vino y se fue sin ocasionarme ningún problema. Me mantuve calmado y sereno. Continué orando aferrado firmemente al poder sanador del Cristo. Después de un año de intensa oración, pude decir sinceramente que estaba totalmente sanado. Esto sucedió hace más de seis años.

Debo añadir que al principio, mis padres no estaban de acuerdo con mi decisión de estudiar la Biblia y Ciencia y Salud para curarme, pero cuando les dije, a finales del año 2010, que había sido totalmente sanado a través de la oración en la Ciencia Cristiana, y que no necesité usar ninguna medicina durante la temporada de lluvias, se regocijaron de que hubiera encontrado la curación. Ahora ellos también aman la Ciencia Cristiana.

Doy gracias a Dios por lo que me enseña la Ciencia Cristiana. También me gustaría expresar mi agradecimiento a Mary Baker Eddy por dejarnos este legado que continúa sanándonos y apoyándonos a cada momento.

La oración en la Ciencia Cristiana es eficaz. La Ciencia Cristiana está disponible a todo el mundo, para ponerla en práctica y ser sanado. Quien confía en Dios lo tiene todo.

Koffi E. Cornélius Adjeodah, Lomé

Original en francés

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