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Original Web

Cómo conocí la Ciencia Cristiana

La Bendición de la Ciencia Cristiana

Del número de enero de 2019 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

Apareció primero el 5 de noviembre de 2018 como original para la Web.


A mí me gustaba salir con amigos para divertirme, beber y buscar placeres mundanos, aun cuando estaba casado. Esto sucedió durante muchos años. Con el tiempo vino el vacío de sentirme solo y mal. No me inculcaron ninguna religión, y creía que no era necesaria. Pero conforme continuaba en esos vicios, me di cuenta de que deseaba un cambio de vida; no me sentía bien con lo que hacía. Y un día, Dios, en Su infinita misericordia, me mostró el camino. 

Al pasar por una Sala de Lectura de la Ciencia Cristiana en el sur de California, me sentí impulsado a ver los anuncios que estaban en el aparador, y había uno que invitaba a los servicios religiosos de la Ciencia Cristiana en español en Tijuana, México, que es donde vivo. Decidí anotar la dirección y buscar el lugar donde se celebraban. Fue así que conocí la Ciencia Cristiana.

Me reuní con un grupo de Científicos Cristianos en Tijuana y he sido miembro activo de este grupo desde entonces. Me ha traído muchos beneficios espiritualmente, así como paz, armonía y el deseo de encontrar sentido a mi vida. Fue gracias a la lectura del libro de texto, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, escrito por la Descubridora de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy, que aprendí a identificarme como espiritual, no material; a entender que no fui hecho de barro, sino a imagen y semejanza de Dios, como explican las páginas 524–525 de este libro. Y aprendí que al ser el reflejo de Dios estoy siempre satisfecho.

Como consecuencia, mi vida anterior se acabó, así como también mis amistades, el egoísmo, los deseos y las diversiones no gratas a Dios. Mi camino hoy es el que me conduce al reino de Dios aquí mismo en la tierra. Mi fe está puesta en Dios. Nada se compara a la iluminación espiritual que he recibido como resultado de estudiar la Ciencia Cristiana. 

Ya hace cuatro años que soy miembro de La Iglesia Madre, La Primera Iglesia de Cristo, Científico, en Boston, y también he tomado instrucción de Clase de la Ciencia Cristiana, la cual enseña cómo podemos practicar la Ciencia Cristiana y su método espiritual de curación. Doy gracias a Dios por la bendición de haber encontrado la Ciencia Cristiana, y por todo lo que es espiritual y santo, y por la gran misericordia de Dios, que necesitaba.

José Antonio Cruz Rocha

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— Mary Baker Eddy, La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea pág. 353

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