Skip to main content
Original Web

Para encontrar estabilidad económica

Del número de septiembre de 2017 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

 Apareció primero el 20 de julio de 2017 como original para la Web.
Publicado originalmente en el Christian Science Monitor del 27 de enero de 2017.

Adding Bookmark

Favorito archivado



Bookmarks Loading
Bookmarks Loading

A veces, el terreno económico bajo nuestros pies puede parecerse mucho al movimiento de la tierra cuando se ajusta. Circunstancias como estas a menudo impulsan a la gente a buscar estabilidad financiera, pero la verdadera estabilidad –esa estabilidad que no tiende a tener las subidas y bajadas de la volatilidad económica– tiene un fundamento permanente y estable. Mi estudio y práctica de la Ciencia Cristiana me han demostrado que la verdadera estabilidad está basada en Dios, el bien. Se apoya en Dios y en Su constante gobierno de toda actividad. El sentido espiritual de la verdadera estabilidad, nos brinda un fundamento espiritual que nos ayuda a confiar en Dios, el Principio divino, cuando enfrentamos una conmoción económica, y nos demuestra que Él lo gobierna todo. 

Hace muchos años, nuestra familia estuvo muy interesada en invertir en bienes raíces. Había analizado y seguido activamente el mercado durante unos cinco años, pero no había comprado una nueva propiedad. Mayormente, era el temor lo que nos impedía hacerlo, y la sensación de que no sabíamos lo suficiente sobre este tipo de inversiones. Ocurrió que un día, después de orar mucho a fin de comprender a Dios y discernir Su guía, sentimos la confianza de empezar a comprar. Demostró ser el momento perfecto. De pronto, muchas casas en el vecindario que estábamos analizando salieron a la venta, y pudimos comprarlas. Sin embargo, en cada compra tuvimos que enfrentar el temor y la ansiedad, orando para permitir que Dios nos indicara el camino, sabiendo que Él está dispuesto y es capaz de guiar y gobernar a Sus amados hijos, incluso en tiempos volátiles. Estas inversiones probaron ser justo lo que se necesitaba en nuestra cartera de inversiones, y ha bendecido a muchas familias a lo largo de los años.  

La oración que nos coloca firmemente sobre el cimiento espiritual del control y el gobierno divino de Dios, saca a la luz la estabilidad y la plenitud del bien espiritual en nuestra experiencia. La presencia y el poder de Dios, junto con Su disposición y Su habilidad para gobernar todo, dirige nuestros pensamientos hacia una confianza más elevada de lo que promete la materia, y hacia el poder gobernante y siempre confiable de Dios, la Mente infinita. Dios es todopoderoso y por siempre presente, dispuesto y capaz de bendecir a Su creación –a ti y a mí– y Él produce todo el bien. Este entendimiento espiritual nos ayuda a elevarnos por encima de la volatilidad económica, los temores y ansiedades, para confiar plenamente en Él: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

A veces puede parecer fácil ver que Dios es capaz de estabilizar las cosas, pero es posible que dudemos de Su disposición de hacerlo. En otras ocasiones, puede parecer fácil ver la disposición de Dios para traer estabilidad, pero es posible que dudemos de Su habilidad para hacerlo. Así como el sol está dispuesto y es capaz de dar luz a todo aquel que camina bajo sus rayos, tanto la disposición como la habilidad de Dios para gobernarnos se pone de manifiesto en nuestra vida, a medida que aprendemos mediante la oración a comprender y a confiar en Él porque es todopoderoso y lo gobierna todo plenamente.

El apoyarnos mediante la oración en el buen gobierno de Dios, nos capacita para comprender lo ineficaces que son la codicia, el temor, la ansiedad y las decisiones inadecuadas, ante la presencia de la Mente omnipotente. El orar partiendo de esta base nos protege para no sufrir decepciones que posteriormente pudieran dañarnos, y nos ayuda a reconocer el cuidado y el control de Dios sobre Su creación. Esto no solo estabiliza nuestra vida, sino nuestros pensamientos. El pensamiento que se estabiliza en Dios, en el Espíritu, está atento para escuchar, no tiene temor y está divinamente guiado. De esta forma vemos la evidencia práctica del gobierno absoluto que Dios ejerce sobre Su creación. 

Dios guía y gobierna a todo aquel que busca Su guía y entiende mejor Su control absoluto y benéfico. Su presencia está aquí para bendecir a cada uno. Mary Baker Eddy escribe en su libro de texto de la Ciencia Cristiana, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras: “Sé firme en tu comprensión de que la Mente divina gobierna, y que en la Ciencia el hombre refleja el gobierno de Dios” (pág. 393).

Una comprensión firme de que la Mente divina, Dios, gobierna, nos capacita para apoyarnos con confianza en Dios en busca de guía, estabilidad y seguridad, y experimentarlas en nuestra vida diaria.

 Apareció primero el 20 de julio de 2017 como original para la Web.
Publicado originalmente en el Christian Science Monitor del 27 de enero de 2017.

¡TENGA ACCESO A MÁS ARTÍCULOS INSPIRADORES COMO ESTE!

Bienvenido al Heraldo-Online, el sitio de El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Esperamos que disfrute de este artículo que ha sido compartido con usted.

 Para tener acceso total a los Heraldos, active una cuenta usando su suscripción impresa del Heraldo ¡o suscríbase hoy a JSH-Online!


La misión de El Heraldo

En 1903, Mary Baker Eddy estableció El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Su propósito: “Proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad”. La definición que da el diccionario de “heraldo” como un “precursor, un mensajero que es enviado para anunciar que lo que ha de venir se acerca”, da un significado especial al nombre “Heraldo” y señala además nuestra obligación, la obligación de cada uno de nosotros, de ver que nuestros Heraldos sean dignos de la confianza depositada en ellos, confianza que es inseparable del Cristo y que fue anunciada primero por Jesús (Marcos 16:15): “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

Mary Sands Lee, Christian Science Sentinel, 7 de julio de 1956

Saber más acerca de El Heraldo y su misión.