Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer

Hace ya muchos años, cuando era una joven madre con dos hijas,...

Del número de julio de 1989 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


Hace ya muchos años, cuando era una joven madre con dos hijas, yo sufría de severos dolores abdominales. Los diagnósticos médicos variaban entre embarazos tubulares, quistes y útero malformado. Entonces, cuando todos los tratamientos prescritos no produjeron alivio, los médicos aconsejaron una histerectomía.

Sentí mucho temor y lloré la tarde en que me enteré de que se había recomendado una intervención quirúrgica. Pero la amiga que había cuidado a mis niñitas, mientras yo iba a la cita médica, me consoló con las noticias de que había un método de curación espiritual. “¿Por qué no tratas la Ciencia Cristiana?” Su interés compasivo era tierno y sincero. “¿Qué hago?”, le pregunté. “Confía en Dios”, me respondió ella simplemente, al decirme que la Ciencia Cristiana sí sanaba.

Entonces ella me leyó un poema escrito por la Sra. Eddy. Yo pensé que esas palabras eran las más bellas que jamás había escuchado. Las primeras líneas son del Himno 207 del Himnario de la Ciencia Cristiana:

Iniciar sesión para ver esta página

Para tener acceso total a los Heraldos, active una cuenta usando su suscripción impresa del Heraldo ¡o suscríbase hoy a JSH-Online!

Para explorar más contenido similar a este, lo invitamos a registrarse para recibir notificaciones semanales del Heraldo. Recibirá artículos, grabaciones de audio y anuncios directamente por WhatsApp o correo electrónico. 

Registrarse

Más en este número / julio de 1989

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.