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Original Web

Para jóvenes

Qué hacer si te sientes solo

Del número de julio de 2020 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

Apareció primero el 11 de mayo de 2020 como original para la Web.


No estoy segura de cuánto más voy a poder soportar. Ya había pasado casi una semana desde que había visto a alguien, y el aislamiento realmente estaba comenzando a afectarme. Y lo peor era que, como trabajo sola desde casa y mis amigos viven demasiado lejos como para verlos por la noche durante la semana, esta situación era “normal” para mí. Cuando me puse a pensar en los días y meses que tenía por delante, llenos de más horas de soledad, me sentí abrumada por el miedo y la ansiedad. 

Sentí como que me esperaba una vida de aislamiento, y no lograba ver cómo librarme de ella. Sin embargo, un día, cuando lidiaba con estos sentimientos, de pronto me di cuenta de algo. Si bien todas las cosas que representa tener compañía —amor, alegría, unión, apoyo— parecen venir de las personas, en realidad provienen directamente de Dios. Esta comprensión estaba basada en lo que había aprendido al leer en la Biblia que “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Del estudio de la Ciencia Cristiana, también había aprendido que el Amor, Dios, es infinito; es la fuente de todo amor verdadero. De manera que, si bien cada uno de nosotros expresa amor, este amor no tiene su origen en nosotros o en nuestros amigos y familiares, sino en Dios. El Amor realmente trasciende el tiempo, el espacio y cualquier otra limitación; ya sea que estemos o no con gente que se preocupa por nosotros.

Saber que el bien viene de Dios y no se limita a mis interacciones con los demás, me trajo el alivio más grande que haya sentido en mucho tiempo. Estaba comenzando a ver algo de luz en lo que me había parecido una situación muy sombría. También se me ocurrió que, puesto que Dios está siempre presente, el amor, la alegría, el apoyo y demás deben también estar siempre presentes. Estas cualidades fueron integradas a mi experiencia, de modo que siempre han estado conmigo, y siempre lo estarán.

Dejé de estar enojada por la situación, lo que significó que estuviera de inmediato más receptiva al amor de Dios. También comencé a sentirme más en paz con respecto a las largas horas que había estado pasando sola. El sentimiento de soledad disminuyó.

Me di cuenta de que la tangible expresión de amor que recientemente había estado percibiendo también era algo correcto y natural. No tenía que delinear cómo se manifestaría, pero podía estar lista para escuchar la guía de Dios y, mientras tanto, sentirme además confiada en que podía disfrutar cada día.

Aunque mi plan de actividades no había cambiado, durante los días siguientes me sentí cada vez más entusiasmada y menos sola. Y cuando llegó el fin de semana, me desperté con la idea de que debía ir a buscar un gato a un refugio de animales. El mensaje fue muy claro; ¡casi como si hubiera sido tonto no ir y conseguir uno! Misty ha sido una expresión práctica de compañía que yo no había pensado posible. Y quererla me ha hecho apreciar más el hecho de que nuestro amor por los demás también nos ayuda a sentirnos amados y menos solos.

Poco después de adoptar a Misty, también me sentí guiada a hacerme miembro de un gimnasio diferente. Mientras que me había sentido mayormente sola en el gimnasio anterior, en el nuevo me resultó fácil hacer amigos.

Si bien me siento muy agradecida por estas tangibles expresiones del amor de Dios en mi vida, lo que ha sido más importante para mí es este nuevo sentimiento firme como una roca de que el Amor está siempre aquí para ayudarme a mí, y a todos nosotros. Y si estamos luchando porque nos sentimos solos o por cualquier otra cosa, realmente podemos recurrir a Él con nuestros problemas. La Biblia dice: “Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes” (2 Pedro 5:7, NTV). Dios realmente cuida de cada uno de nosotros, y he aprendido que el Amor no nos va a dejar sin una solución satisfactoria. 

Ahora mismo, muchísimas personas alrededor del mundo están lidiando con sentimientos de aislamiento, y tal vez tú también lo estés haciendo. Y si bien todos esperamos con ansias que las cosas vuelvan a la normalidad, es útil recordar que el amor y el consuelo que anhelamos sentir no se originan en la gente. Sí, hay maravillosas expresiones de compañerismo; y en las últimas semanas hemos visto mucho de esto en conciertos y cenas de gala virtuales, así como en servicios religiosos por internet. Pero es fantástico saber que el compañerismo no se limita a estas u otras actividades, porque el Amor realmente llena cada pedacito de espacio y cada uno de nuestros momentos. Así que, aun cuando el teléfono de tu amiga esté apagado, o no haya nadie en casa, la alegría y el amor que provienen de Dios siguen estando allí contigo, y tú puedes sentirlos.

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— Mary Baker Eddy, La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea pág. 353

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