Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer

A un amigo en Japón

"Una perspectiva de la Ciencia Cristiana”: Un mensaje de amor y consuelo a un amigo en Japón se extendió a todo el pueblo japonés”.

De The Christian Science Monitor - 18 de marzo de 2011


Tan pronto me enteré del terremoto y del tsunami en Japón, le envié por e-mail este mensaje a un amigo nuestro que vive allí:

Querido Nitaro y familia: 
Los miembros de nuestra iglesia están orando por todos ustedes en Japón. Estamos usando el Salmo 46, especialmente el primer versículo: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. 
Con mucho cariño en Cristo para ti y tu familia, 
Robert

En un momento de gran desesperación y del deseo de ayudar, recurrí a Dios de todo corazón. Fue entonces que me vino al pensamiento este otro versículo de ese salmo, y me tranquilizó: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”.

Fue bueno para mí “estar quieto”, mantenerme tranquilo y callado, y no sentirme temeroso e impotente, sino saber que Dios es supremo, está siempre presente, siempre disponible para todo aquel que recurre a Él en busca de ayuda y guía. Fue reconfortante comprender que la percepción misma de la presencia y del poder de Dios que me embargó, también estaba al alcance y la podía sentir y experimentar cualquier persona dondequiera que se encontrara.

Las noticias en la televisión informaron acerca de la abrumadora respuesta que recibieron de televidentes que preguntaban cómo podían ayudar. La estación dio un sitio Web que informaba a dónde podían enviar sus donaciones. Aquellas personas, organizaciones y naciones que vinieron al rescate, se esfuerzan por estar conscientes de lo que realmente se necesita: comida, ropa, agua para beber, un lugar dónde quedarse.

Además de las donaciones monetarias y los suministros diarios, ¿qué tipo de oraciones específicas podemos enviar a aquellos que tienen necesidades? Si tenemos que “estar quietos y conocer que yo soy Dios”, ¿qué podemos saber y reconocer en nuestras oraciones que responda a las necesidades específicas?

Podemos saber que Dios, el Amor divino, está siempre presente. Que nadie puede estar separado de Su ternura, provisión, ayuda y consuelo. Que el Amor divino puede hacer frente a las demandas que se le imponen. Que el Amor divino es inmediato y totalmente capaz de proporcionar lo que se necesite cuando uno recurre a Dios en busca de ayuda. El libro de Isaías dice: “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír”.Isaías 59:1.

Podemos saber que el consuelo y la ayuda de la Verdad y el Amor divinos son prácticos, no sólo teóricos o teológicos. Cuando aquellos necesitados se acercaron a Cristo Jesús en busca de ayuda y curación, recibieron bendiciones prácticas y tangibles. Los hambrientos fueron alimentados, las tormentas fueron calmadas, los enfermos fueron sanados, los paralíticos volvieron a caminar, los que lloraban se regocijaron al sentir el toque afectuoso y tierno del Cristo, la Verdad.

Podemos saber que Dios por ser la Mente divina, es inteligente y brinda las ideas correctas para encontrar lo que estaba perdido. Podemos insistir en que la Mente divina da claridad al pensamiento, determinación, confianza en sí mismo e intuición acerca de los pasos que es necesario dar para resolver situaciones serias. Que la Mente divina no es frustrada ni entorpecida por la necesidad de hacer varias cosas a la vez, o de actuar con prontitud. Que la Mente divina puede dar a los afectados por el desastre las ideas correctas para saber dónde y cuándo buscar la ayuda que está disponible. El libro de texto de la Ciencia Cristiana, escrito por Mary Baker Eddy, dice: “El ‘oído divino’ no es un nervio auditivo. Es la Mente que todo lo oye y todo lo sabe, quien siempre conoce toda necesidad del hombre y la satisfará”.Ciencia y Salud, pág. 7.

También podemos saber que Dios es el Principio divino que da estructura, armonía y orden a la existencia. Uno de los himnos del Himnario de la Ciencia Cristiana incluye la frase: “Belleza, grandeza y orden juntos/ están en Su labor”.Véase Himnario de la Ciencia Cristiana, Frederic W. Root, No. 329, versión en inglés. A pesar de las calamidades que han ocurrido, el Principio divino puede traer restauración, reparación y renovación. El Principio divino expresa ley, armonía natural, acción estructurada y propósito.

Y en nuestras oraciones podemos saber que Dios, por ser el Alma, está presente para sanar la desesperación. El Alma consuela, reconforta y brinda una paz y una ternura interior que niega y anula las condiciones materiales por más serias que sean.

Cuando la gente echa dinero en una bolsa de colecta para ayudar a los pobres, puede que nunca sepan a quién han beneficiado, pero lo hacen de todas formas. Confían en que el amor que ellos expresan llegará al que lo reciba de la manera correcta. Es posible que nosotros no conozcamos a las personas que nuestras oraciones están ayudando, y aunque las conozcamos, tal vez no recibamos una respuesta reconociendo los beneficios recibidos. No obstante, podemos enviar esas afectuosas, sinceras y generosas oraciones cada vez que nos enteramos de que se ha producido un daño, y cada vez que sentimos el deseo de ayudar y sanar a nuestro mundo.

Para explorar más contenido similar a este, lo invitamos a registrarse para recibir notificaciones semanales del Heraldo. Recibirá artículos, grabaciones de audio y anuncios directamente por WhatsApp o correo electrónico. 

Registrarse

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.