
Para niños
Estoy agradecido de que la abuela encontrara el regalo de mi primo y de que siempre puedo escuchar a Dios, pase lo que pase.
Cuando me desperté al día siguiente, ya no me dolía la garganta. Sabía que Dios me había sanado.
Seguí orando por un rato y luego me quedé dormida de inmediato. Estaba muy agradecida por esa oportunidad de orar.
Puesto que Dios es infinito, hay infinidad de cosas que podemos aprender sobre Dios y Su bondad.
Mientras escuchaba los pensamientos de Dios, me pareció natural abrir una de mis tareas y comenzar a trabajar en ella.
Me gusta leer los testimonios de otros niños, porque para mí es una prueba de que las curaciones mediante la oración son posibles y ocurren todos los días, incluso a niños como yo.
Esta experiencia me enseñó que nuestras oraciones no solo nos bendicen a nosotros. También bendicen a los demás (incluidos los animales), lo sepamos o no.
Como Dios es Amor, sé que también es del todo amoroso y que me ama.
Ricky estaba tan feliz de haber tenido una curación. También estaba feliz de aprender más sobre la oración y sobre cómo confiar en Dios para sanar.
Cuando llegamos al campamento, fuimos a ver a las enfermeras de la Ciencia Cristiana. Aun así, no quería que hicieran nada, pero eran muy afectuosas y estaban orando.