
Editoriales
Cada uno de nosotros hoy puede discernir este poder espiritual —el Amor divino que prevalece sobre cualquier otro— y, a medida que lo hacemos, aquello que pretende ser una fuerza opuesta y destructiva comienza a perder su credibilidad y su control sobre nosotros.
Cada día, enfrentamos situaciones en el mundo y en nuestras vidas que podrían provocar ira. Incluso es posible que sintamos que la ira es la única respuesta honesta. Pero el Amor divino nos muestra que su omnipotencia vence todo odio, y debe finalmente alinear toda civilización con la realidad de la Verdad y el Amor.
Al orar por un mejor gobierno humano en todo el mundo, podemos reconocer que, a pesar de las apariencias, los funcionarios del gobierno también son hijos de Dios, sabiamente guiados y controlados por la Mente omnisciente, Dios.
Sentía la profunda certeza de que Dios, el Amor, realmente estaba guiando mis pasos por mi bien. La ayuda apareció de una forma completamente inesperada, y los pasos que necesitaba seguir se fueron manifestando uno a uno.
Cuando se trata del Espíritu, no tenemos que esperar para recibir la herencia que “el Padre de las luces” nos está dando libremente momento a momento.
Nuestras oraciones pueden asegurarnos que, por ser en realidad la expresión de la Vida —la semejanza espiritual de Dios— la renovación es innata en nuestras vidas, porque es la Vida misma la que nos hace nuevos, a todos y a todas las cosas, cualquiera sea la necesidad o la temporada.
Nuestra práctica de la Ciencia Cristiana está respaldada por las verdades espirituales de la Biblia. La luz que ilumina los rincones oscuros de la consciencia global brilla desde la luz poderosa, sanadora e inextinguible de la Palabra viva, la Biblia.
Qué regalo de Navidad más práctico son estos pensamientos para reconocer la naturaleza eterna de las creaciones de Dios y liberarnos de la mentira del envejecimiento en la vida cotidiana.
La gratitud nos afianza en la bondad de Dios, fortaleciendo nuestra comprensión de su presencia y poder a cada momento. Disminuye nuestro temor cuando enfrentamos desafíos, porque sabemos que Dios, el Espíritu, es capaz de satisfacer cualquier necesidad que podamos estar enfrentando.
La alegría y el aprecio son innatos en nuestra verdadera consciencia que refleja a Dios por ser Su imagen, que refleja Su conocimiento espiritual. Entonces, la disposición para expresar, aunque sea una chispa de gratitud, es una oración que nos aparta de la obsesión con nuestros problemas y nos dirige hacia la comprensión espiritual.