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La Ciencia Cristiana revela que Dios, el Espíritu, es eterno: la Mente divina que gobierna para siempre con inteligencia toda su creación. En la infinitud de la bondad de Dios, donde todos realmente vivimos, no hay tiempo, ni limitación, ni sistema humano de medición; solo la medición de la Mente del “bien que es desarrollado”.
La oración en la Ciencia Cristiana nos ayuda a comprender mejor nuestra verdadera identidad como hijos de Dios, del Espíritu —como totalmente espiritual, no en ni de la materia—.
Original en español
Sentí un gozo inefable. Me sentí contenta y feliz, con la fuerte convicción de que todo estaba bien y que, por ser espiritual, nunca había pasado por una condición discordante. Había despertado de un sueño hipnótico, una perspectiva falsa.
A veces podemos sentirnos tentados a pensar que, si enfrentamos un problema que no podemos resolver, entonces no estamos aplicando correctamente la Ciencia Cristiana o no sabemos cómo orar con eficacia. Afortunadamente, la Biblia ofrece ejemplos de curación para prácticamente todos los problemas conocidos por el hombre.
Mi travesía no ha terminado, y sé que tengo mucho trabajo por delante mientras Dios me guía por “sendas de justicia” (Salmos 23:3). Pero estoy fuera del desierto y en la tierra prometida.
Una sensación de calma me invadió, como el abrazo de una madre, y supe que era Dios asegurándome que era seguro volver a la carretera.
Cada uno de nosotros hoy puede discernir este poder espiritual —el Amor divino que prevalece sobre cualquier otro— y, a medida que lo hacemos, aquello que pretende ser una fuerza opuesta y destructiva comienza a perder su credibilidad y su control sobre nosotros.
Para revertir las pretensiones de shock, culpa y amargura, seguí afirmando que solo podía expresar cualidades divinas y que era imposible “caer” de la presencia de Dios.
Esta certeza de que, cualquiera sea la situación, podemos aceptar que Dios nos ama y sentir Su cuidado, me ha sido muy útil y también le fue muy útil a él. Cuando lo vi la semana siguiente, me dijo sonriendo que leía las citas todos los días. Y la siguiente vez que lo vi, tenía buenas noticias que contarme.
Cada día, enfrentamos situaciones en el mundo y en nuestras vidas que podrían provocar ira. Incluso es posible que sintamos que la ira es la única respuesta honesta. Pero el Amor divino nos muestra que su omnipotencia vence todo odio, y debe finalmente alinear toda civilización con la realidad de la Verdad y el Amor.