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Volverse a Dios en oración, silenciar nuestra propia voluntad y escuchar humildemente la dirección de Dios —y luego cambiar la forma en que pensamos y actuamos de acuerdo con lo que escuchamos— es una buena manera de buscar Su reino.
Ahora sé mucho más claramente que todos somos espirituales, gobernados por Dios, el bien, y que cada uno tiene su propio propósito y camino para cumplirlo.
Dejar de lado el temor y cualquier creencia de que el bien es limitado o está fuera de nuestro alcance nos permite escuchar los pensamientos de Dios que nos guían y nos tranquilizan. Estas ideas son nuestras por derecho de nacimiento como hijos de Dios y abren el camino para que el bien se desenvuelva en nuestra experiencia.
Original en español
No hay nada más que Dios, el Amor divino, el Principio, que sostiene nuestro camino, que nos hace avanzar constantemente. Una comprensión espiritual del significado de la remuneración nos permite expresar cualidades en nuestro trabajo que aportan aprecio y provisión justa.
Oré para ver que no podía ser privado de mi lugar correcto en el universo de Dios. Dios siempre emplea Su creación en la expresión de cualidades divinas, tal como abundancia, inteligencia, ingenio y alegría. De hecho, ese es nuestro propósito mismo: un trabajo que jamás podemos perder.
Tras contemplar las promesas de la Biblia y los escritos de la Sra. Eddy, así como estos artículos del Heraldo en línea, comprendí mejor que el Principio divino del reflejo asegura que nuestra riqueza espiritual se encuentre en la Mente ilimitada y permanezca estable.
Para que el bien se destaque más en la sociedad, es de ayuda mantener los buenos modelos en el pensamiento. Eso incluye sin duda a personas generosas y valientes de muchas creencias y orígenes, que ilustran en cierta medida la verdadera naturaleza divina de todos.
La palabra corazón aparece más de cien veces tan solo en el libro de los Salmos, y ver el concepto de corazón desde una perspectiva espiritual puede ayudarnos en tiempos de angustia.
Original en español
Por la mañana, cuando despertamos, si nuestro primer pensamiento es la unidad del hombre con Dios, podemos hacer nuestra primera acción del día sabiendo que el poder del Amor es nuestro, que vivimos en el reino de los cielos, donde todo es armonía.
Cuanto más seguimos el ejemplo de Jesús al ver a los demás —vecinos, familias, niños, colegas, etc.— de esta manera, tanto más miedo, resentimiento, duda y ego eliminamos, hasta que el reflejo de la bondad y perfección de Dios es lo único que se ve.