
Relatos de curación
Cela m’a libéré de la propre condamnation pour mon inaction passée – du sentiment que je méritais d’être puni –, et cela m’a rappelé que le problème pouvait être perçu comme une conception erronée selon laquelle le cœur aurait un quelconque pouvoir sur la Vie, Dieu.
Para mí, este fue un punto decisivo en mi comprensión espiritual. Había captado un destello de la realidad espiritual fundamental de la existencia: la perfección de todas las criaturas y la creación de Dios.
Cuando terminó el servicio, los congregantes quisieron hablar conmigo sobre la inspiración que habían obtenido del solo y su conexión con el sermón que siguió. El mensaje más profundo había llegado, ¡y yo estaba muy agradecida de haber contribuido de esta manera!
Como imagen y semejanza de Dios, no estaba sujeta a las leyes limitantes del tiempo o la vejez, sino que tenía dominio sobre ellas; expreso salud, juventud, armonía y alegría, todas las cualidades que provienen de nuestro Padre-Madre Dios, eternamente.
Me aferré a la verdad, con absoluta autoridad divina, de que nunca podría estar separada del amor de Dios, sin importar lo que pareciera estar pasando. Mi pensamiento se elevó muy por encima de la aparente repetición del mal, y llegué a la hermosa revelación de que estaba eternamente intacta y eternamente segura en los brazos de Dios.
La Ciencia Cristiana siempre ha sido mi roca, mi refugio, mi guía. Pero esta experiencia, más que todas las demás, fortaleció mi confianza en Dios, la Verdad divina y mi comprensión del reino de Dios.
Para revertir las pretensiones de shock, culpa y amargura, seguí afirmando que solo podía expresar cualidades divinas y que era imposible “caer” de la presencia de Dios.
Tras unos días de oración persistente y tratamiento metafísico por parte de un practicista de la Ciencia Cristiana, se me ocurrió empezar un proyecto de exploración espiritual: leería Ciencia y Salud de principio a fin; también leería los cuatro Evangelios para aprender más sobre la vida de Jesús y su práctica de curación espiritual.
Gracias a Dios, y a lo que había aprendido y comprendido de la Ciencia Cristiana, lo único dentro de mi conciencia era lo que el sentido espiritual afirmaba: la realidad eterna de la Mente, Dios. Empecé a verme como una expresión de Dios, reflejando perfección y armonía.
Dejar de lado el temor y cualquier creencia de que el bien es limitado o está fuera de nuestro alcance nos permite escuchar los pensamientos de Dios que nos guían y nos tranquilizan. Estas ideas son nuestras por derecho de nacimiento como hijos de Dios y abren el camino para que el bien se desenvuelva en nuestra experiencia.