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Cuando amenazan los deslaves de lodo

De The Christian Science Monitor - 1 de octubre de 2010


Los deslaves de lodo han estado en las noticias últimamente. Grandes lluvias ocasionadas por huracanes y tormentas tropicales todavía amenazan el sur de México, aunque para el alivio de muchos el daño del lodo en la remota aldea de Santa María Tlahuitoltepec en el Estado de Oaxaca fue mucho menos que lo temido. Los deslaves de lodo en Colombia y las amenazas de ellos en Honduras también son otros acontecimientos de esta naturaleza.

Con frecuencia estas áreas son muy remotas, o se vuelven muy remotas debido a los aludes de lodo que destruyen puentes, caminos y otra infraestructura. Esto puede ser un desafío. Pero Dios no está atado por condiciones materiales. En este mismo momento, Dios está presente con cada individuo que necesita de Su cuidado. Ninguno puede ser separado de ese confort y amor. Cada uno de nosotros, como ideas espirituales de Dios -del Espíritu divino- puede sentir esa presencia divina que nos ayuda y nos guía. Nuestra convicción de la presencia de Dios puede también iluminar nuestras oraciones para aquellos que se encuentren en áreas alcanzadas por el desastre.

Las etapas de rescate y restauración reciben ayuda de las oraciones que afirman la presencia del Amor divino a pesar de los enormes problemas masivos o las distancias. El Amor divino es una guía siempre presente, ayudando a los trabajadores que proveen la ayuda a tomar decisiones inteligentes y no desalentarse. En nuestras oraciones podemos reclamar la presencia de la esperanza para todos los individuos. La esperanza nos da fortaleza para seguir adelante en la vida incluso en condiciones difíciles. Nos mantiene moviéndonos hacia adelante en vez de darnos por vencidos.

La Biblia es una gran fuente de inspiración para la oración. Este mensaje de un Salmo habla del temor y la necesidad de estabilidad: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?... él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;… Sobre una roca me pondrá en alto.” (Salmo 27: 1, 5)

Dios en verdad es la fuente de fortaleza para toda la gente. Cuando ellos se encuentran en problemas, pueden voltearse a la roca de la cual nos habla el salmo --el Cristo, la Verdad que Jesús nos enseñó. Esta verdad provee un lugar para la estabilidad y la seguridad cuando uno se siente abrumado por el torbellino de eventos. La vida de Jesús dejó claro que el Cristo representa el amor de Dios para el hombre y la mujer de su creación. El conocimiento estabilizador del amor de Dios sin fin calma el torrente del miedo, del desaliento, y de la ira.

Aun cuando la gente comience un proceso de rescate, la oración puede insistir que la mano de Dios los guiará. Cada uno tiene la fortaleza para hacer lo que se necesita para poder rescatar a la gente, restaurar el orden, y proveer para aquellos en necesidad de ayuda. La sabiduría divina provee los ángeles, o intuiciones espirituales, que los mantendrá seguros a medida que trabajan.

En su libro “Unidad del Bien”, Mary Baker Eddy sacó a relucir la realidad del bien de Dios y la firme convicción que Él nunca manda el mal. Ella escribió: “Dios no estaba en el torbellino. El no es la fuerza ciega de un universo material” (pág. 10). Dios es la Mente inteligente, el Espíritu divino. Él se encuentra totalmente separado de destrucciones y desastres. Dios es el bien, y nos envía sólo el bien.

Cada individuo puede reclamar diariamente el bien y la pureza como suyo propio ya que éstos son ideas espirituales de Dios. Esto es verdadero para todos, incluso para los que están en áreas de desastre. Ninguno de nosotros está atado con elementos materiales. En vez, existimos bajo el cuidado de Dios y nunca podemos ser separados de Su amor y protección. Esta afirmación puede revelar nuevas formas para evitar desastres y la mejor forma para traer restauración a lugares y gente que estén afectadas por ellos.

Es de igual importancia el tejer la estructura social en las áreas de inundaciones, deslaves y problemas relacionados. Padres de familia han perdido a sus hijos; niños han perdido a sus padres, amigos y compañeros de trabajo. El amor puede sanar las penas causadas por estos lazos rotos. El Amor tiene medios prácticos para restaurar hogares perdidos, empleos y la estructura social. Este pasaje de un poema de Mary Baker Eddy ha sido de gran ayuda para mí durante muchos años. Hablando de la voz del Cristo, ella escribió: “Al triste llama: ‘Ven a mi pecho, tu llanto seca el Amor’ “ (“Himnario de la Ciencia Cristiana,” No. 298)

El Amor Divino es una presencia poderosa. Cuando se manifiesta libremente, el Amor es una fuerza para el bien que puede eliminar todo mal que esté en su camino. Bajo el cuidado del Amor, los trabajadores de rescate ganan nuevas fortalezas y perspicacia, los afligidos encuentran ven que sus corazones se alivianan y sus ojos quedan libres de lágrimas. La esperanza comienza a brillar mas brillantemente, y las respuestas espirituales llegan y traen paz.

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