Los enormes tornados que asolaron el sur de los Estados Unidos movilizaron de inmediato a la brigada de vecinos locales. La cultura sureña aquí tiene una asombrosa capacidad para responder instantáneamente en ayuda del prójimo. Y el concepto de “prójimo” va desde cualquiera que viva en un área de cinco estados hasta el resto del mundo.
Iglesias, organizaciones de voluntarios e individuos, se organizan, literalmente de la noche a la mañana, para llenar camiones con las necesidades básicas, entre ellas, comida, agua y mantas, y entregarlas a las zonas afectadas. La mañana después de la tragedia, los vecindarios que parecen zonas de guerra se llenan de voluntarios organizados, que sistemáticamente van de casa en casa, ofreciendo a las sorprendidas víctimas, ayuda, consuelo y manos dispuestas a trabajar.
Lo observamos en Nashville, Tennessee, después de la devastadora inundación que hubo el año pasado. Tuscaloosa, Alabama, y todo pueblito asolado por tornados está experimentando esta rápida respuesta a la adversidad. Probablemente tenga profundas raíces en el mandato de Jesús de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Las palabras y obras de Jesús son una guía práctica para la vida diaria en el “Cinturón de la Biblia”.The Bible Belt: término informal con que se conoce una zona de los Estados Unidos en la cual el protestantismo evangélico conservador es parte importante de la cultura. Y fue esta zona la más afectada por estos tornados. Allí hay una iglesia en cada esquina, que enseña a adorar a Dios y alienta a expresar en la práctica las cualidades cristianas.
Lo que enseña la Biblia acerca de la compasión, el consuelo y el cuidar de los demás, no es una oración para quedarse sentados, ni para limitarlo al Cinturón de la Biblia. Son verdaderas obras que irradian el amor activo de Dios, el Amor divino, que es su fuente absoluta. Mary Baker Eddy, quien descubrió la Ciencia Cristiana, definió al Amor, con mayúscula, como un sinónimo de Dios. Y ella explicó la compasión de Jesús de la siguiente manera: “De acuerdo con la amplitud de su afecto puro definió al amor”.Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, pág. 54.
La compasión cristiana se siente en la llamada telefónica para averiguar cómo está un amigo. El consuelo se siente en un abrazo. El estar atento al bienestar ajeno nos inspira a ofrecer ayuda. Es posible que nos sintamos lejos físicamente y tal vez mentalmente, pero es muy probable que alguien que tú conoces tenga un amigo o familiar que vive en las zonas afectadas. No es tarde para que tomes el teléfono y expreses tu afecto.
Las palabras amables y consideradas traen consuelo al corazón. Estas acciones son tan necesarias para los sobrevivientes de una tragedia como la comida y el agua. La tierna atención puede fortalecer a la familia que ha sido desplazada y está llena de incertidumbre. Puede que no sepamos cuáles son las soluciones para resolver todos los problemas que ellos están enfrentando. Pero podemos ofrecer consuelo. El aliento callado y la oración llena de esperanza y convicción, reconfortan.
No es diferente al consuelo que brindamos a quien ha perdido un ser querido. La necesidad de compasión y afecto continúa mucho después del fallecimiento. Unas semanas después que murió mi mamá, una prima vino a ayudarme a revisar toda una vida de tesoros y recuerdos. Organizando las cosas con eficiencia, cuando mi lógica fallaba, ella en silencio me alentaba y estimulaba con paciencia. Al revisar los documentos de mi querida madre, yo de pronto me detenía y los recuerdos afluían a mi mente cuando encontraba algún pequeño objeto. Mi prima aparecía, milagrosamente, a mi lado, y con suavidad me instaba a volver al presente. Jamás olvidaré la increíble compasión que expresó, cuando rompí en llanto de pie afuera de un cine. Ella me abrazó, su comprensión y amor incondicional absorbieron el dolor como una esponja, dejándome con un sentimiento de seguridad y, de alguna manera, menos triste.
Esa compasión y cuidado puede traer consuelo a quienes están en las zonas afectadas por un tornado, o en cualquier zona de desastre, ya sea personal, en la comunidad o el mundo. Podemos encontrar formas de abrazar a los necesitados con un afecto práctico y benevolencia. Para algunos las pruebas de la compasión cristiana son esenciales para alcanzar la vida eterna. En el Evangelio según Mateo encontramos una ilustración gráfica de las bendiciones que se reciben al poner en acción las intenciones correctas.Mateo 25:34–40. Aquellos que alimentan al hambriento, dan agua al sediento, ropa al desnudo, abrigo al extraño, que visitan al enfermo, han, simbólicamente, hecho esto para nuestro Rey de reyes, Jesús mismo. Ese tipo de compasión cristiana es prueba de rectitud, y guía al que lo hace a la vida eterna. Las buenas intenciones y los móviles correctos son recompensados cuando pasan de ser simples pensamientos a la acción.
Hoy me pondré nuevamente en contacto con amigos que tienen conocidos y familiares en los pueblos afectados por los tornados. Mientras les pregunto cómo están todos ellos, estaré orando en silencio por su sabiduría y fortaleza. Quizás tú te unas a mí para encontrar formas en que todo pensamiento afectuoso encuentre su expresión compasiva.
