¿Intentamos, con la ayuda de Dios o sin ella, construir una vida grande y noble? ¿O permitimos que aparezca la excelencia de vida que Dios ya nos ha dado? Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras declara: “Debemos formar modelos perfectos en el pensamiento y mirarlos continuamente, o nunca los esculpiremos en vidas grandes y nobles” (Mary Baker Eddy, pág. 248).
Fui criada en la Ciencia Cristiana, y cuando leí esa declaración, la acepté. Pensé: “¡Fantástico! No solo quiero una vida grandiosa y noble, sino que si me concentro en la vida que quiero, la conseguiré”. Se podría decir que leí lo que quería escuchar.
En mi defensa, no estaba completamente fuera de rumbo. La declaración de la Sra. Eddy destaca el hecho de que vivir “vidas grandes y nobles” no solo es alcanzable, sino un deseo correcto. Dicho esto, mi conclusión deducida demasiado rápidamente permitió dos errores: primero, poner un falso sentido del logro humano en lugar de escuchar y hacer la voluntad de Dios; y segundo, trabajar para lograr algo que nunca había perdido, y que jamás podría perder.