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Inversión más fuerte, en las iniciativas financieras y en la vida

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 10 de agosto de 2026


Con el flujo constante de noticias sobre los precios de las acciones, tipos de interés y previsiones económicas, nuestra vida diaria puede parecer cada vez más entrelazada con las fluctuaciones de los mercados financieros. Y a veces, esta información pinta un panorama agresivo y temeroso. He aprendido que es muy importante que nuestra forma de pensar tenga una base firme y espiritual. Los estudiantes de la Ciencia Cristiana tienen las herramientas metafísicas para mirar más allá de las previsiones inestables y encontrar nuestra paz y seguridad en Dios, el Principio divino inmutable.

La Biblia y los escritos de Mary Baker Eddy proporcionan un marco completo para ello. Curiosamente, he descubierto que algunos de los conceptos mismos que han guiado mi propio progreso espiritual se reflejan en la disciplina de la inversión sólida y a largo plazo. Al valorar la base del Principio inmutable, podemos espiritualizar nuestro pensamiento acerca de las finanzas y el mundo.

 

Disciplina fundamental

 La Ciencia Cristiana no es un sistema de creencias pasivo; entraña una práctica diaria y disciplinada de estudio espiritual, oración y la demostración de la Verdad, Dios. La Sra. Eddy dice en su Mensaje a La Iglesia Madre para el año 1900: “La canción de la Ciencia Cristiana es: ‘Trabajad — trabajad — trabajad — velad y orad’” (pág. 2). Este trabajo fundamental nos permite ser consistentemente conscientes de la Verdad, que es necesaria para el crecimiento espiritual.

Como un inversor sabio que sabe que primero debe tener la disciplina para ahorrar antes de tener el capital para invertir, la disciplina de nuestro estudio y oración diarios nos ayuda a tener el “capital espiritual” que necesitamos para enfrentar nuestros desafíos y abordar los del mundo.

 

Participación activa

La Ciencia Cristiana requiere más que un simple estudio silencioso; requiere una participación activa en el mundo. Cristo Jesús nos recuerda que “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14). Un inversor entiende que su capital debe ponerse a trabajar de forma activa e inteligente para obtener un retorno. Necesitamos expresar activamente las cualidades de Dios, el bien, en nuestros hogares, comunidades, iglesias y trabajo. Nuestra comprensión espiritual debe vivirse activamente y compartir para que se produzcan los frutos de la curación.

 

El temperamento sobre el intelecto

En el mundo de las finanzas, muchos creen que el temperamento importa más que un alto coeficiente intelectual. La capacidad de mantener la calma en una crisis, confiar en una caída del mercado y ser paciente con el desarrollo de lo que sabemos que es cierto —esto, más que el intelecto, puede ser la clave del éxito a largo plazo—.

Esto también es cierto en nuestra práctica de curación. Aprendemos que no es nuestro intelecto humano el que sana, sino más bien someter las creencias de la mente humana al aceptar la realidad de lo que la Sra. Eddy se refiere en Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras como “las corrientes serenas, poderosas, de verdadera espiri­tualidad, cuyas manifestaciones son la salud, la pureza y la inmolación del yo” (pág. 99). Las cualidades que reflejan a Dios, como la paciencia, la humildad y un amor profundo e incondicional, son esenciales y mucho más poderosas que cualquier razonamiento intelectual.

 

Adoptar una visión más amplia

Un inversor exitoso aprende a ver el “ruido” volátil de las fluctuaciones diarias del mercado financiero por lo que son y a centrarse en cambio en el valor profundo, a largo plazo y fundamental de sus inversiones. Esta disciplina también es útil en nuestras oraciones. El ciclo diario de noticias presenta una avalancha constante de sugestiones mentales agresivas, incluyendo temores al conflicto, la escasez y la división. La oración nos capacita para cultivar la perspectiva espiritual que desconecta este ruido sensorial, este ruido a corto plazo, y lo sustituye por verdades sanadoras y saludables sobre la realidad eternamente armoniosa del gobierno de Dios.

Esto implica, en esencia, entrar en el “aposento” de la oración (véase Mateo 6:6) y cerrar la puerta a cualquier cosa que pueda distraer o confundir. 

 

Mantener el equilibrio

Un inversor experimentado sabe cómo balancear los activos defensivos que protegen contra las pérdidas con activos orientados al crecimiento que aprovechan las oportunidades. No hay pérdida de ninguna de las bondades que Dios da. Pero una vida espiritual equilibrada reconoce la necesidad de, según Ciencia y Salud, ser “el portero a la puerta del pensamiento” (pág. 392), rechazando las pretensiones del error, la forma errónea de pensar que negaría la omnipotencia de Dios. Este consejo continúa: “Admitiendo sólo las conclusiones que deseas que se realicen en resultados corporales, te gobernarás armo­niosamente a ti mismo”. Ciencia y Salud también indica que es importante “ser como un niño” y “dejar lo viejo por lo nuevo” para ser “receptivo a la idea avanzada” (págs. 323-324).

Nuestro equilibrio no proviene de la planificación humana, sino escuchando con humildad la guía de la Mente divina.

 

El valor de ser diferente

Un inversor “opositor” tiene el valor de comprar cuando otros entran en pánico —de confiar en su propio análisis profundo y fundamental en lugar de en el emocionalismo de la multitud—. Jesús llamó a sus seguidores a estar en el mundo, pero no en él. Esto requiere un tipo diferente de valor, un valor moral profundo. Es el valor de mantener una convicción espiritual de armonía y perfección cuando los sentidos físicos presentan imágenes de discordia o enfermedad.

Mantener esta convicción proporciona un apoyo fiable a quienes están en apuros y nos permite ascender más alto.

 

Discernir qué mensajes aceptar

En el libro de texto de la Ciencia Cristiana, Ciencia y Salud, la Sra. Eddy describe cómo la mente mortal —una supuesta mentalidad opuesta a Dios— presenta a la conciencia humana conceptos distorsionados acerca de Dios, el hombre y la creación. Puesto que Dios, la Mente inmortal, es la única Mente que existe, la mente mortal debe ser ficticia —irreal y sin sentido—. 

Al invertir, es crucial no dejarse influenciar por el precio de mercado del día cuando entiendes el valor fundamental de tu inversión. Del mismo modo, en nuestra práctica de la Ciencia Cristiana, es importante que nos apartemos de lo que transmite la mentalidad mortal y nos mantengamos firmes en las cualidades y valores divinos. 

Independientemente de lo que el mundo nos esté presentando, las jactancias de la mente mortal que parecen aterradoras y convincentes no tienen poder a menos que aceptemos hacer negocios mentales con estas sugestiones. Pero, si bien no tenemos que comprometernos con ninguna de las pretensiones de la mente mortal, no deberíamos evitar relacionarnos con el mundo. Nuestras oraciones diligentes son el espacio mismo donde practicamos la Ciencia Cristiana, y se nos brindan muchas oportunidades para demostrar la totalidad de Dios, bendecir al mundo y fortalecer nuestras propias convicciones. Este es un trabajo profundamente valioso.

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