Aprecio profundamente los mensajes salvadores de Cristo, que Mary Baker Eddy, la Descubridora y Fundadora de la Ciencia Cristiana, define como “la verdadera idea que proclama el bien” (Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, pág. 332). Estas claras ideas espirituales me llevaron a una curación mientras hacía senderismo por una zona remota de los Andes en Sudamérica. Al recurrir al verdadero sentido de mí mismo como espiritual y al poder orientador de Dios, pude soltar el miedo y honrar la presencia de Dios con cada paso que ascendía.
Había estado haciendo senderismo solo de un refugio a otro por un paso de montaña, cuando sentí un dolor agudo y mi rodilla se aflojó. Me detuve para reflexionar y orar, porque la oración, como aprendí en la Ciencia Cristiana, es poderosa cuando nos volvemos a Dios como el bien absoluto. Pensé en una curación que experimenté como corredor cuando reconocí que era el poder de Dios lo que hacía posible cada paso. Centrando mi pensamiento en que Dios es mi inteligencia y poder, y en la gratitud hacia Dios, continué subiendo el paso.
Esta perspectiva más pura sobre lo que hacía —al confiar y glorificar a Dios— detuvo la sensación de lesión y dolor en la rodilla. El cambio fue inmediato. Crucé el paso, continuando hacia mi destino esa misma tarde con total libertad. Me ha encantado volver a esta verdad sobre cómo Dios fortalece mis pasos en los viajes de mochilero que hice posteriormente por los Andes y en Norteamérica.
La gran fortaleza que obtuve de esta curación es la confianza en que Dios siempre está conmigo, protegiéndome, ya sea que camine solo o acompañado, tenga o no señal de celular, etc. Aprecio profundamente los ejemplos de Cristo Jesús y Mary Baker Eddy, que nos muestran que “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmos 46:1).
Jerry McIntire
Port Townsend, Washington, EE. UU.
