Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer
Original Web

BUENAS NOTICIAS

Encontré mi camino hacia la enfermería de la Ciencia Cristiana

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 16 de marzo de 2026

Original en español


En julio de 2019, tomé una decisión que me cambió la vida. Tras terminar una relación difícil y no encontrar más sentido en mi trabajo, me sentí guiada a dejar mi empleo como abogada de recursos humanos y emprendí un viaje que, sin saberlo, me traería de vuelta a la Ciencia Cristiana.

Me fui a la isla de Malta para estudiar inglés, pero pronto se me acabaron mis ahorros y tuve dificultades económicas. Traté de encontrar trabajo, pero resultó imposible. Esto, junto con la dificultad de adaptarme a una nueva cultura, a un nuevo idioma y tener poco dinero para gastos básicos, hizo que mi estancia fuera más difícil de lo esperado.

Un punto de inflexión llegó una noche cuando empecé a orar, algo que no hacía desde hacía mucho tiempo, y lo primero que me vino a la mente fue esta frase de Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras de Mary Baker Eddy: “El Amor divino siempre ha respondido y siempre responderá a toda necesidad humana” (pág. 494). Esta declaración me ayudó a comprender que no existe ninguna necesidad humana que nuestro creador no haya ya respondido, y que no hay ningún lugar en donde yo pueda estar en el cual me priven del amor de Dios.

Después de seis meses complejos en Malta, volví a Colombia el día antes de que cerraran todos los aeropuertos por la pandemia. Poco después de regresar, me comuniqué con mi primo quien me contó que, mientras estaba en Malta, algunos representantes de un campamento de la Ciencia Cristiana en Estados Unidos habían visitado mi iglesia filial en Colombia para hablar sobre sus actividades en los campamentos de verano y oportunidades de empleo. Esto llamó mi atención, así que un par de semanas después llamé al campamento para expresar mi interés. No obstante, debido a la pandemia, me aconsejaron esperar. Mientras lo hacía, sentí la necesidad de profundizar mi estudio de la Ciencia Cristiana. A través de mis oraciones, llegó la inspiración de participar en mi iglesia filial y fui elegida Primera Lectora para el 2020.

Un año después, a principios del verano de 2021, todo empezó a tener sentido. Viajé a los Estados Unidos para trabajar en el campamento como consejera en una de las cabañas de las chicas. Mientras estuve allí, escuché por primera vez las palabras que transformarían mi vida: “Enfermería de la Ciencia Cristiana”. Al principio, me sonaron contradictorias. No tenía sentido para mí que los Científicos Cristianos necesitaran alguna vez cuidados de enfermería. Me preguntaba: “Si realmente creemos lo que nos enseña la Ciencia Cristiana —que somos creados espiritualmente, a imagen y semejanza de Dios, como nos dice la Biblia en Génesis 1—, ¿no estamos siempre en perfecta salud, sin nunca necesitar los cuidados de enfermería?” El campamento no solo me dio a conocer la enfermería de la Ciencia Cristiana, sino que también respondería a esta pregunta.

Ese verano me mostró que había un propósito mayor para mi vida, uno que aún no comprendía del todo. Mi experiencia en el campamento me enseñó las cualidades que una enfermera de la Ciencia Cristiana debe personificar, las que la Sra. Eddy enumera en la página 395 de Ciencia y Salud: “La enfermera debe ser alegre, ordenada, puntual, paciente, llena de fe, —receptiva a la Verdad y al Amor—”. Al observar estas cualidades en las enfermeras de la Ciencia Cristiana en el campamento, comprendí lo que significa seguir las enseñanzas del Maestro, Cristo Jesús. Vivir con niños las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y presenciar múltiples curaciones de primera mano ese verano fortaleció mi propia práctica de estas cualidades.

En el campamento, me impresionó el hecho de que las enfermeras de la Ciencia Cristiana se esforzaran por ver a cada campista y miembro del personal tal como son para Dios —sanos y libres— incluso cuando los sentidos físicos sugerían que alguien estaba enfermo. Al seguir el ejemplo de Jesús, mantenían constantemente en el pensamiento este modelo perfecto, viendo solo la verdadera naturaleza o esencia de cada individuo y la perfección que legítimamente les pertenece. Pero en respuesta a mi pregunta anterior, me di cuenta de que hasta que el paciente demuestre esto y sane, el trabajo principal de los enfermeros de la Ciencia Cristiana es atender las necesidades prácticas del paciente, como alimentarlo, bañarlo y vendarlo. Las enfermeras de la Ciencia Cristiana en el campamento nunca preguntaron los síntomas ni la gravedad de  un estado, ni vieron un caso como más difícil de sanar que otro.

Dos años después de presenciar su ejemplo y orar mucho, me sentí guiada a solicitar el entrenamiento de enfermería de la Ciencia Cristiana en un sanatorio de enfermería de la Ciencia Cristiana en los Estados Unidos. Para entonces, ya estaba de regreso en Colombia, luego de volver a casa tras mi experiencia en el campamento de verano, pero fui aceptada para el entrenamiento y empecé los trámites necesarios para iniciarlo.

Durante varios meses, todo pareció estar en pausa mientras esperaba noticias del departamento legal de la agencia que se encargaba del proceso de inmigración. Oré para confiar en la voluntad de Dios, para saber que el tiempo no era más que una medida humana, y que nada podía acelerar ni retrasar la obra de Dios. Estudié profundamente el Padre Nuestro, especialmente esta línea: “Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). Sabía que, si este cambio de carrera era la voluntad del Padre, nada podría interferir ni impedirlo. También encontré mucho consuelo en la definición de día en Ciencia y Salud, que comienza  de este modo: “La irradiación de la Vida; luz, la idea espiritual de la Verdad y el Amor” (pág. 584). Un nuevo día se desarrolla con luz y propósito, y también la bondad de Dios para con Sus hijos.

Sentía que la enfermería de la Ciencia Cristiana era una vocación a la que no podía resistirme. La Sra. Eddy también escribe en Ciencia y Salud: “La pregunta: ¿Qué es la Verdad?, se contesta con la demostración, sanando tanto la enfermedad como el pe­cado; y esta demostración muestra que la curación cristiana confiere el máximo de salud y produce los mejores hombres” (pág. viii). Para mí, esta declaración fue una invitación a abrazar la enfermería de la Ciencia Cristiana y a convertirme en un testigo directo de la curación cristiana.

Con el apoyo del sanatorio de enfermería de la Ciencia Cristiana, llegué a los Estados Unidos unas semanas después, justo a tiempo para comenzar mis clases de entrenamiento. Después del primer día de clase, no solo desapareció cualquier duda sobre mi nuevo camino profesional, sino también la creencia de que podía haber espacio para errores o coincidencias en la obra de Dios.

Actualmente, estoy en mi tercer nivel de entrenamiento de enfermería de la Ciencia Cristiana, y no podría estar más agradecida a Dios por haberme puesto en este lugar; por haber despejado mi camino y por darme la paz de encontrar el lugar que me estaba buscando. Responder al llamado celestial para ocuparme de los negocios de mi Padre no fue casualidad. Fue todo por medio de Dios, y transformó mi vida.

Para explorar más contenido similar a este, lo invitamos a registrarse para recibir notificaciones semanales del Heraldo. Recibirá artículos, grabaciones de audio y anuncios directamente por WhatsApp o correo electrónico. 

Registrarse

Más artículos en la web

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.