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Para jóvenes

Libre de estrés, ahora mismo

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 25 de junio de 2019


¿Estás en un conteo regresivo? La mayoría de los jóvenes que conozco, al menos aquí en los Estados Unidos, lo están. Contando los días hasta que “pueda dejar de sentir estrés”, como dijo una de mis amigas. “Solo me quedan un ensayo, un proyecto y cinco exámenes finales para terminar”. Este es un dicho bastante común, y sin importar donde sea que te encuentres en el año escolar, ese estrés desaparece solo después que has entregado todas las tareas y dado todos los exámenes. Pero ¿qué pasaría si pudieras sentirte libre del estrés incluso antes de dar la prueba?

Esto requiere mirar las cosas desde una perspectiva completamente diferente. Solo pregúntale a mi amiga Kaily, una Científica Cristiana que acaba de terminar su último año del bachillerato. Lo que ella aprendió acerca de Dios y su relación con Él le trajo un cambio bastante dramático en la forma de enfrentar las situaciones escolares estresantes. Aquí está su historia en sus propias palabras:

“Estaba en segundo año. Cursaba la clase de Inglés Avanzado II, y era realmente difícil: pruebas y proyectos engorrosos y el profesor era muy exigente al calificar.

“Estábamos rindiendo un examen de ochenta preguntas que incluía analizar literatura, responder preguntas súper detalladas sobre análisis y técnicas literarias. Antes de esta prueba, no había pensado en ella de un modo espiritual en absoluto. Había aprendido en la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana que podía orar por cualquier cosa en mi vida, pero en este caso no lo había hecho; simplemente estaba estresada por la prueba. Aunque pasé mucho tiempo estudiando, en esta clase eso no garantizaba una buena calificación.

“Tuve la primera hora de la clase a las 7 de la mañana. Estaba cansada y nerviosa y me estaba volviendo loca. Luego de responder tan solo cinco preguntas de la prueba me di cuenta de que no lo lograría. Estaba totalmente concentrada en si había dormido lo suficiente, si había desayunado lo suficientemente bien, si había estudiado lo suficiente; todo lo que la gente te dice que debes hacer y de lo que debes preocuparte.

“En ese momento, justo después de la pregunta cinco, me di cuenta: Había estado abordando esto de la manera incorrecta. Comprendí que todo este estrés provenía de pensar que dependía de mí aprobar el examen. De si era lo suficientemente inteligente, si había estudiado lo suficiente y si cumplía con la ‘regla’ de cómo hacerlo bien.

“Ahí fue cuando tuve un cambio completo en la forma en que abordaba la prueba. Pensé en lo que conocía acerca de Dios. Sabía que solo hay un Dios, que es Mente, lo que significa que hay una sola inteligencia. Y también sabía que yo soy el reflejo de Dios, por tanto, soy la inteligencia divina expresada. Soy una expresión ilimitada de la Mente única.

De hecho, me detuve allí mismo en medio del examen, cerré los ojos y realmente confié en Dios, confié en esa Mente única e inteligencia única. Inmediatamente me tranquilicé, el estrés desapareció y volví a ocuparme de la prueba. Cuando la terminé, pensé que había sido difícil, pero también me sentí muy satisfecha.

“Una semana más tarde, obtuvimos los resultados; no solo la nota, sino una hoja de papel que nos decía exactamente qué preguntas habíamos respondido correctamente y cuáles no. Respondí mal las preguntas de la uno a la cinco. De la seis a la ochenta, las respondí bien. Me sentí muy impresionada, porque ese cambio en el rendimiento ocurrió justo en el lugar donde dejé de hacer todo por mí misma y confié en Dios.

“Todavía estudio mucho antes de las pruebas, pero esa experiencia definitivamente cambió mi forma de abordar los exámenes y otros aspectos estresantes de la escuela”.

Muy bueno, ¿verdad? Y lo que me encanta de la experiencia de Kaily es que es un ejemplo de lo que todos podemos ver en nuestras vidas. Porque lo que es verdad acerca de Dios y acerca de nosotros como el reflejo de Dios es verdad para todos, y tiene efectos prácticos que todos podemos experimentar.

Desarrollar nuestra confianza en Dios como Mente, y comprender que en realidad somos la expresión completa de esa Mente, es un proceso de aprendizaje continuo. ¡Pero qué maravilloso es darse cuenta de que no tenemos que esperar a que cambien las circunstancias, o al final del año escolar, para estar libres de estrés! El don de la Ciencia Cristiana, y todo lo que nos muestra acerca de que nuestra verdadera identidad es espiritual e ilimitada, es que podemos sentirnos libres de la presión y la ansiedad académica; no cuando suena el último timbre para las vacaciones de verano, sino ahora mismo.

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Alfred F. Schneider, El Heraldo de la Ciencia Cristiana, número de mayo de 1974

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