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Para jóvenes

¿Cómo puedo sentirme amada?

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 14 de mayo de 2019


P: ¿Cómo puedo sentirme amada?

R: El amor fue algo que busqué durante muchos años cuando era chica, especialmente en mi adolescencia. Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 5 años, y me crié en un hogar abusivo. Nunca me sentí amada. Pero ciertamente sentía ese anhelo. Busqué amor en las relaciones, pero por mucho que lo intenté, nunca pude encontrarlo allí.

En la universidad, cuando una amiga que era Científica Cristiana me dio un ejemplar de Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras por Mary Baker Eddy, leí la frase más grandiosa: “El Amor es imparcial y universal en su adaptación y en sus concesiones” (pág. 13). Luces de neón empezaron a resplandecer en mi cabeza y pensé: si esto fuera verdad, podría finalmente sentir amor.

Desde ese momento, he encontrado que esto es verdad. El Amor es universal porque Dios es el Amor mismo, y el Amor divino abraza a todos, universalmente. Entonces, si bien el amor puede ser expresado por las personas en nuestra vida, he aprendido que no depende de ellas.

¿Dónde podemos encontrar este amor? Sin duda, escuchamos mucho acerca del amor en la conversación diaria, como ser un “te quiero” o un emoji de corazón en un mensaje de texto. Eso es lindo, pero estos símbolos de amor se usan con tanta frecuencia que rara vez son más que un reconocimiento casual de amistad. Los te quiero son buenos, pero algo efímeros y huecos. Lo que realmente anhelamos es un amor profundo, constante y confiable, ¡el amor verdadero!

Me sentí tan aliviada al descubrir que no estamos separados del amor que anhelamos, y que en realidad es el amor de Dios. El amor de Dios siempre está presente, no importa lo que esté sucediendo en nuestra vida, porque el Amor es omnipresente, está en todas partes, siempre. ¡Podríamos decir que estamos en el Amor! Eso es algo muy bueno. De hecho, el amor de Dios es infinito, lo que significa que es lo único que existe. No podemos salirnos de él.

Lo entendí intelectualmente y hasta podía aceptarlo para otras personas. Pero para sentirme realmente convencida de este amor por mí misma, tenía que descubrir que amar significaba mucho más que simplemente sentirme amada por los demás o incluso por Dios. Un día, cuando estaba orando, me sorprendió reconocer que no solo podemos experimentar amor, sino que además hay una dimensión completamente diferente.

Esto es lo que me impactó. De la lectura de la Biblia y Ciencia y Salud sabía que cada uno de nosotros está creado espiritualmente a imagen de Dios. Así que ser como Dios, quien es Amor, significa que tenemos que ser como el Amor. De hecho, nuestra verdadera naturaleza espiritual es la expresión del Amor. El Amor es en realidad nuestra sustancia. Puesto que el Amor constituye nuestro ser mismo, no podemos estar separados de él.

Piénsalo. No solo somos amados por nuestro Padre-Madre Dios, nuestro Progenitor divino, sino que somos el amor mismo del Amor. Dado que este es el tejido de nuestro ser, está presente y activo todo el tiempo.

Pero ¿qué decir de sentirse amado? Cuando pensamos en experimentar amor, podemos pensar en la calidez, como el sol en nuestra espalda. O como un acogedor edredón de plumas en una noche fría. No obstante, pensar en el amor en estos términos no incluye todo lo que entraña.

Así que tal vez necesitamos reformular la pregunta. ¿Qué sucede si abrimos nuestros corazones y mentes, para conscientemente vivir, movernos y existir en el Amor? (véase Hechos 17:28 LBLA). Puesto que estamos en el Amor, siempre estamos amando y sintiendo amor, así como el sol siempre está brillando. A medida que reconozcamos esto, nos encontraremos naturalmente sincronizados con el Amor. Nuestros pensamientos y vidas irradiarán al comprender este hecho glorioso.

Como lo hicieron los míos. El enorme agujero que estuvo presente durante tantos años ha desaparecido por completo. No quedan rastros de ese anhelo desesperado. Y ha sucedido algo realmente interesante. En lugar de preocuparme por sentir o conseguir amor, ya ni siquiera pienso en ello. Saber que estoy en el Amor y siempre lo he estado me hace sentir totalmente satisfecha.

Así que, cuando reformulamos la pregunta, la respuesta es obvia. ¿Cómo podemos sentirnos amados? No necesitamos hacerlo, porque el amor no es algo externo que necesitamos obtener, sino que es en realidad lo que somos: la expresión del Amor.

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Alfred F. Schneider, El Heraldo de la Ciencia Cristiana, número de mayo de 1974

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