Me entusiasmé muchísimo cuando mi profesora de historia de la secundaria nos asignó la tarea de crear exposiciones para un concurso del Día Nacional de la Historia.
Uno de los primeros temas que me vino a la mente fue Mary Baker Eddy. Como Científica Cristiana, ella siempre me había inspirado, pero no fue sino hasta que empecé a estudiar su vida para este proyecto que conocí algunos de sus logros. Aprender sobre ella incluso me ayudó a sanar.
La Sra. Eddy fundó una religión, un colegio, una iglesia, varias revistas y un periódico en una época en la que las mujeres realmente no hacían cosas así. También escribió un libro de gran venta llamado Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras que sana a las personas. A pesar de las críticas y la oposición, la Sra. Eddy logró mantenerse fiel a lo que creía, que era su comprensión de que Dios es completamente bueno. Aprendí aún más sobre esto cuando asistí a la Asamblea Anual del año pasado de La Iglesia Madre, La Primera Iglesia de Cristo, Científico, en Boston.
Ese fin de semana, fui a una charla sobre cómo encontrar el valor para mantenerse fiel a uno mismo y cómo eso se aplica a nuestra práctica de la Ciencia Cristiana. Se me ocurrió que la Sra. Eddy hacía esto constantemente en su vida y que podía hacerlo gracias a la ayuda Dios. Aquí hay algo que escribió que creo que se relaciona con esto: “El hombre brilla con luz prestada. Refleja a Dios como su Mente, y este reflejo es sustancia —la sustancia del bien. La materia es sustancia en el error, el Espíritu es sustancia en la Verdad” (Retrospección e Introspección, pág. 57). Me encanta lo humilde que fue la Sra. Eddy, que atribuía sus logros a Dios.
También me gusta mucho la idea de que todos somos el reflejo de Dios, y Lo expresamos como Mente infinita. Esta idea me ha ayudado al dar exámenes finales, practicar deportes y resolver desafíos con mis amigos. Dios es como el sol, y nosotros somos los rayos; y dejamos que brille la luz de Dios. ¡Esto es definitivamente lo que hizo la Sra. Eddy!
Otra conclusión clave para mí fue que ella tenía un sentido muy claro de la perfección espiritual. No podría haber sacado esta idea mirando el mundo que nos rodea, donde muchas veces parece que las cosas son todo menos perfectas. Esta idea tuvo que venirle de Dios, y lo demostró en su vida. Como escribió en Ciencia y Salud: “El hombre es la expresión del ser de Dios. Si hubo alguna vez un momento en que el hombre no expresó la perfección divina, entonces hubo un momento en que el hombre no expresó a Dios, y por consiguiente, un tiempo en que la Deidad estuvo inexpresada, —es decir, sin entidad—” (pág. 470). Para mí, esto significa que, debido a que somos el reflejo de Dios, nunca podemos estar separados de la perfección de Dios.
Esta idea me ayudó una vez, cuando me dolían los músculos. Había hecho un entrenamiento intenso el día anterior y sentía que no podría hacer mis actividades normales. Recurrí a la oración para que me ayudara a comprender mejor que soy el reflejo de Dios, y expreso paz, libertad y energía. Nunca hay un momento en que pueda estar dolorida y cansada porque Dios nunca está dolorido ni cansado. Dios está a cargo de todo lo que hago, y Él me mantiene. Sabiendo esto, pude continuar con mis actividades normales ese día sin sentirme incómoda ni cansada.
Estoy muy agradecida por la forma en que la explicación de la Sra. Eddy sobre nuestra perfección espiritual, y el hecho de que viene de Dios, ha inspirado muchas de mis curaciones. También estoy agradecida por la oportunidad de hacer este proyecto del Día Nacional de la Historia sobre la Sra. Eddy, porque aprendí muchísimo y realmente ha tenido un impacto en mí y en mi estudio de la Ciencia Cristiana.
