Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer
Original Web

Para jóvenes

¿Cómo puedo ser yo misma?

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 11 de mayo de 2026


P: Quiero ser yo misma, pero me da un poco de miedo por lo que puedan pensar los demás. ¿Puedes ayudarme?

R: A mí me encantan los caballos, lo que significa que siempre me ha gustado ponerme jeans y botas. Pero luego llegaba la noche del miércoles, cuando iba a la reunión de testimonios en mi filial local de la Iglesia de Cristo, Científico. ¿Y qué hacía? Me ponía pantalones blancos, una blusa de seda y una cadena de oro (un “código de vestimenta” aceptable en aquel entonces).

Esto no me resultaba cómodo, pero sentía que no podía ser quien era. La presión que experimentaba para ajustarme a las expectativas de los demás claramente dictaba mi forma de vestir. Pero tampoco me sentía bien a menos que mostrara cierta apariencia.

¿De qué se trataba realmente? Era una prueba clara de que tomaba las opiniones de los demás como normas para mi propio comportamiento. ¿Tenía miedo de que me juzgaran los demás si me atrevía a vestirme de una forma que me resultara cómoda pero que no se ajustara a lo que ellos consideraban aceptable? Sí. ¡Uff! 

Pero esto va más allá de lo que pensamos que deberíamos llevar puesto. También plantea una pregunta más profunda: ¿Cómo podemos ser realmente nosotros mismos y sentirnos bien con ello? Tal vez debamos empezar por ver quiénes somos realmente; me refiero, espiritualmente.

Una de las grandes cosas, realmente asombrosas, de la creación de Dios es su increíble diversidad. Cada elemento del universo es único e individual. Y cada uno de nosotros, como creación de Dios, es diferente de cualquier otra individualidad. No somos clones. Cada uno de nosotros es lo que Dios expresa como nuestra propia constelación individual de todo lo bueno. Dios nos ha otorgado dones que solo nosotros podemos expresar a nuestra manera única. Así como dos copos de nieve nunca son exactamente iguales, no hay dos de nosotros exactamente iguales. ¡Y eso es bueno! Demuestra que todos somos necesarios; cada uno es una parte esencial de esta creación maravillosa e infinita.

Comprender eso nos da una base sólida para saber quiénes somos. Dios nos define. Lo externo no.

Se necesita valor para ser fiel a esta versión de nosotros mismos que Dios ha definido. Puede que parezcamos diferentes o que sintamos que no podemos integrarnos. Existe la tendencia natural a querer formar parte del “grupo de moda”. Es ese deseo de sentirse aceptado lo que a veces nos lleva a tomar decisiones sobre la forma en que nos presentamos que, en realidad, no somos nosotros. Esto puede ir de vestirnos de formas que no parecen correctas a tomar malas decisiones a veces. 

Dios es cien por ciento bueno. Así que cuando sabemos que Dios nos ha creado y, por lo tanto, somos buenos, esto nos da la fortaleza para no hacer cosas simplemente porque otras personas las hacen. Saber que siempre estamos bien debido a quienes somos por dentro —por quienes somos espiritualmente— nos da ese valor. 

Hay un lugar tranquilo en cada uno de nosotros que sabe lo que es correcto en cualquier situación. Es parte de quienes somos. Al fin y al cabo, estamos creados con todas las buenas cualidades que Dios nos imparte a todos. A través de la oración, podemos estar en contacto con estas cualidades y reconocer que nos dan dirección, protección y la sensación de estar bien. Esto nos da la confianza para tomar decisiones acertadas. E impide que nos enganchemos con las malas decisiones.

¿Cómo oramos para tener este tipo de valentía? Lo que hago a veces es pedirle a Dios que me presente a mí misma. Le pido a Dios que me diga quién soy. Y luego escucho lo que me viene al pensamiento. Las respuestas llegan como un sentimiento tranquilo y suave de que soy buena porque mi creador es bueno.

¿Y cómo me funcionó esto? Un miércoles por la noche, en vez de vestirme de la manera socialmente aceptable, me puse unos jeans limpios, una linda camisa, las botas y me fui a la iglesia. ¿Y qué pasó? Básicamente nada. Excepto que me sentí mejor porque estaba siendo honesta sobre quién soy.

Shakespeare resalta un punto significativo que resume la importancia de ser fieles a lo que Dios nos ha creado para ser, en lugar de a lo que nosotros —u otros— pensamos que deberíamos ser. Y Mary Baker Eddy, quien descubrió la Ciencia Cristiana, hace referencia a esta cita en sus escritos. Aquí está:

Contigo mismo sé sincero
y seguirá, como la noche al día,
que falso no podrás ser con nadie. 

(Mary Baker Eddy, Escritos Misceláneos 1883-1896, pág. 226)

En otras palabras, realmente podemos ser nosotros mismos, y eso es algo hermoso.

Para explorar más contenido similar a este, lo invitamos a registrarse para recibir notificaciones semanales del Heraldo. Recibirá artículos, grabaciones de audio y anuncios directamente por WhatsApp o correo electrónico. 

Registrarse

Más artículos en la web

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.