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Curación de un bulto anormal

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 16 de febrero de 2026


Una mañana, hace varios meses, sentí un bulto duro y considerable bajo la axila. No lo miré, pero me dolía cuando lo tocaba y cuando mi camisa lo rozaba. Lo primero que pensé fue simplemente ignorarlo, pensando que podría desaparecer solo. Pero justo después de ese pensamiento hubo una corrección espiritual: Ese pensamiento de que “podría desaparecer” sugería que la condición era real y le atribuía poder e inteligencia a la materia.

La Ciencia Cristiana no nos enseña a ignorar los problemas, sino a abordarlos de inmediato mediante la oración, y esa noche empecé a hacerlo. La oración en la Ciencia Cristiana nos ayuda a comprender mejor nuestra verdadera identidad como hijos de Dios, del Espíritu —como totalmente espiritual, no en ni de la materia—. He aprendido que si parece que hay algo malo o que no funciona bien en mi cuerpo, siempre puede rastrearse a la creencia de que soy mortal y puedo estar enferma o sufrir. 

Mientras oraba, me vino a la mente este pensamiento: “La materia es nada —no es ni cosa, ni mente, ni poder”. (Esto hace eco de una declaración de la página 330 del libro de texto de Ciencia Cristiana, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, escrito por Mary Baker Eddy: “El mal es nada, no es cosa, mente, ni poder”.)

Sabía que era un mensaje de Dios porque me aseguraba que no había nada que temer y que la materia no tenía mente ni poder para crearse ni curarse a sí misma. Razoné que todo lo que parecía anormal o doloroso Dios no lo había creado, y por lo tanto no era más que una ilusión y no tenía poder sobre mí. Como expresión armoniosa de Dios, la materia no podía intimidarme ni engañarme de creer que mi ser era susceptible a cualquier crecimiento o condición anormal. Ciencia y Salud dice: “La Verdad no concede perdón al error, sino que lo borra de la manera más eficaz” (pág. 11). Me encanta esa declaración por su promesa de que la Verdad elimina y derrota decisiva y rápidamente todo pensamiento erróneo.

Mantuve mi pensamiento en Dios y en Su creación perfecta. Durante un año antes de esto, había estado orando y estudiando la Biblia y los escritos de la Sra. Eddy para comprender mejor a Dios como Todo-en-todo; algo que me había parecido abstracto. Pero lo que me ayudó a entender mejor esto es la definición de Dios que da la Sra. Eddy en el Glosario de Ciencia y Salud, que incluye “todo-conocimiento, todo-visión, todo-acción, todo-sabiduría, todo-amor, y es eterno” (pág. 587).  En sus escritos, la Sra. Eddy también describe a Dios como el bien omnipotente, omnisciente y omnipresente. Para mí, estas palabras expresan la totalidad de la bondad de Dios. Como creación de Dios, encarnamos y expresamos esta bondad y todas las cualidades de Dios, incluyendo armonía y salud. Esta es nuestra herencia eterna.

Un par de días después, noté que la camisa estaba mojada bajo el brazo y el bulto había desaparecido. Había drenado y la piel se había cerrado por completo. El dolor también se había ido, y todo era —y es— normal.

Robin Krauss
Hartford, Wisconsin, EE. UU.

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