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Conceptos equivocados sobre la Ciencia Cristiana

¿De qué estamos hablando?

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 15 de junio de 2026


Este artículo forma parte de una serie que aparece ocasionalmente en el Journal y El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Cada artículo tiene el propósito de corregir algún malentendido sobre la Ciencia Cristiana que nos impediría obtener los resultados que tanto deseamos como sanadores espirituales.


Recientemente, me escuché decirle a alguien que había pedido ayuda mediante la oración: “Es simplemente la mente mortal”. ¡Guau! Cuando escuché eso, me dije a mí misma: “¿De verdad? ¿De qué estoy hablando exactamente?” 

Al pensar en ello, mi motivo no era malo: trataba de alejar el pensamiento de la persona que llamaba de lo que parecía ser el problema y llevarla al reconocimiento de lo que es verdadero, espiritual y real. La expresión “mente mortal” era mi forma abreviada de identificar el problema básicamente como una forma de pensamiento —mental en lugar de físico—. Al mismo tiempo, la frase era una forma de descartar el problema para que la persona que llamó y yo pudiéramos avanzar rápidamente hacia la perspectiva espiritual de la situación.  

Cristo Jesús llamó a la mentalidad defectuosa y falsa a la que me refería “el diablo” y “Satanás”. Dijo lo siguiente de este falso hablador y opuesto a Dios, la Mente divina: “Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44).   

Todos deseamos ver más y mejor curación, y son momentos como estos los que ofrecen una vislumbre de lo que podría estar en nuestro camino. ¿Será que no logramos ver el objetivo? ¿Estamos practicando más desde un lugar de conceptos que se han usado sin pensar, en lugar de basarnos en la verdad sanadora de Cristo Jesús y la verdadera revelación de la Ciencia Cristiana tal como la explicó su Descubridora, Mary Baker Eddy? Para lograr mejores resultados sanadores, es importante que la metafísica que es la base de nuestras oraciones sea fiel al método de Jesús y a la revelación de la Sra. Eddy. 

Así que en este caso podríamos preguntarnos: “¿Qué es exactamente esto que llamamos ‘mente mortal’?” Al aclarar un concepto es útil ir directamente al libro de texto de la Ciencia Cristiana. Al consultar el Glosario de Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, escrito por la Sra. Eddy, encontramos que la primera definición de “mente mortal” es “la nada que pretende ser algo”.

A esto le siguen otras descripciones, “mitología; error que crea otros errores”, y luego la palabra creencia aparece cinco veces en el resto de la definición (véase págs. 591-592). 

De esto queda claro que es importante comprender que la mente mortal es solo una creencia —no un hecho o una mentalidad real—. Un estudio más profundo de los escritos de la Sra. Eddy muestra que las palabras así llamada se usan frecuentemente delante de la “mente mortal”, que también se describe como “un solecismo del lenguaje” (Ciencia y Salud, pág. 114), así como “falso”, “irreal”, “mal llamado”, “inexistente”, “supuesto”.

En ningún sitio Ciencia y Salud dice que la mente mortal es una realidad. Y, sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos escuchado en conversaciones con otros Científicos Cristianos la insinuación de que la mente mortal es algo real que tiene poder, que es causativa? Probablemente todos hemos escuchado frases como: “La mente mortal me está diciendo esto”. O, “La mente mortal está intentando hacer eso”. Si usamos esa terminología para describir lo que parece ser, pero no lo es, eso es una cosa. Pero si se tiene la sensación de que existe una entidad, una individualidad, que posee motivo y poder y es malvada, eso es incompatible con el énfasis del libro de texto acerca de Dios como bueno y todopoderoso, el único actor, el único Ser verdadero. 

A lo largo de su libro de texto, y especialmente en el capítulo “El magnetismo animal desenmascarado”, la Sra. Eddy deja claro que no ignoramos el mal aparente, ni lo que ella denomina mente mortal, ni su aparente capacidad para oponerse a Dios. Ella alienta a sus lectores a enfrentar sus pretensiones de frente, pero muy específicamente basándose en su irrealidad y en la realidad de la totalidad de Dios.

Así que el problema de usar el término “mente mortal” de una manera que no es coherente con las enseñanzas de Cristo Jesús o Ciencia y Salud es que nos apartaría de la realidad, la omnipresencia y la omnipotencia de Dios y el poder recuperador de lo Divino. Sin darnos cuenta acabamos creyendo que hay otra mente, consciencia, autoridad, experiencia, que el bien. La curación no puede ocurrir en ese contexto porque implica una existencia que incluye el mal —y en la que el mal tiene poder e identidad—. Entonces estamos atascados, porque toda la premisa fundamental de la Ciencia Cristiana es que Dios, la Vida y el Amor, es Todo, omnipresente y todopoderoso. Por eso se puede demostrar que el mal, incluido el pecado y la enfermedad, es irreal.   

En Ciencia y Salud encontramos muchas ideas útiles sobre cómo sanar enfermedades. La Sra. Eddy indica claramente que lo que parece una enfermedad física es en realidad la manifestación externa de un concepto mental falso. Pero cuando reconocemos la totalidad del cuidado amoroso de Dios, todo lo que es desemejante a ese hecho espiritual desaparece. Como resultado se regresa a la salud. De manera que la curación de la enfermedad se produce cuando la creencia en la realidad de cualquier cosa que indique otra causa, mente o poder cede ante la comprensión de que cualquier cosa que no sea buena simplemente no es posible debido a la totalidad de Dios.

En Ciencia y Salud leemos: “El entendimiento divino reina, es todo, y no hay otra consciencia” (pág. 536). Claramente todo es todo; no hay todo y algo más. Puesto que la Mente divina es Todo, no puede haber otra consciencia verdadera. 

La plenitud de la Mente divina excluye una causa llamada mente mortal. Ciencia y Salud nos dice claramente: “La causa no existe en la materia, en la mente mortal o en las formas físicas” (pág. 262). No obstante, a menudo atribuimos causalidad a esta llamada mente como si fuera una fuerza o inteligencia real. Ayuda a asegurarnos de que no nos estamos apartando de la precisión de la revelación pura de la Ciencia Cristiana y recurriendo a una frase hecha que considera que hay una mente que opera al margen de Dios. 

Cuando estamos familiarizados con la Ciencia Cristiana y su terminología, puede ser fácil usar frases sin pensar demasiado en su significado. Sin embargo, la Sra. Eddy enfatizaba la necesidad de que cada lector sea un pensador, y este es un ejemplo perfecto de un lugar donde podemos estar más atentos a lo que realmente es preciso.

Así que si nos encontramos recurriendo a una frase como “Es simplemente la mente mortal”, seamos esos pensadores: Detengámonos, preguntémonos de qué estamos hablando y hagamos un reajuste si hace falta. ¿Estamos pensando que hay algo aparte de Dios con sustancia, causalidad e influencia de lo que necesitamos deshacernos? ¿O estamos realmente reconociendo que cualquier mal que parecemos encontrar es la creencia, y solo la creencia, de que existe algo que no sea la supremacía, omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia de Dios con su inherente bondad, pureza y poder? 

Estoy descubriendo que ser una observadora de mis propios pensamientos, asegurándome de que me estoy aferrando a las ideas y revelaciones que se encuentran en el libro de texto de la Ciencia Cristiana, es inspirador, correctivo, una lección de humildad y extremadamente valioso en la práctica sanadora de la Ciencia Cristiana. ¡Únete a mí!

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