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La Lección Bíblica y la curación

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 5 de enero de 2026


Hace unos años, en una conversación con otros Científicos Cristianos, pareció  oportuno mencionar que Mary Baker Eddy, la Fundadora de la Ciencia Cristiana, escribió que “la prosperidad de la Ciencia Cristiana” depende grandemente de las Lecciones Bíblicas que se encuentran en el Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana (Manual de la Iglesia, pág. 31). La conversación se detuvo momentáneamente. Una mujer expresó su sorpresa y luego dijo: “Como quiero que la Ciencia Cristiana continúe, supongo que será mejor que me dedique más a estudiar la Lección Bíblica”. Esta había sido mi respuesta cuando descubrí ese pasaje años atrás. Me hizo volver a vigorizar mi estudio diario de la Lección Bíblica. La importancia de las Lecciones Bíblicas para la Ciencia Cristiana es mucho más amplia que una actividad diaria para mi propia educación espiritual. Es más amplia que la preparación para participar en los servicios dominicales como maestro de la Escuela Dominical, Lector, músico o congregante.

La Lección Bíblica de la Ciencia Cristiana está compuesta por citas de la Biblia y pasajes correlativos del libro de texto de la Ciencia Cristiana, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, escrito por la Sra. Eddy. Incluye relatos de las vidas de los patriarcas y profetas en el Antiguo Testamento y ejemplos de la enseñanza y las curaciones de Cristo Jesús en el Nuevo Testamento. Los pasajes del libro de texto incluyen algún aspecto de la teología de la Ciencia Cristiana y muestran cómo las leyes espirituales que sustentan las enseñanzas bíblicas pueden aplicarse a la curación, tal como enseñó Cristo Jesús. 

Algo que prospera es aquello que es fuerte y progresivo. De manera que, en el Estatuto citado anteriormente en el Manual de la Iglesia, la Sra. Eddy nos dice que las Lecciones Bíblicas de la Ciencia Cristiana sustentan la fortaleza y el crecimiento de la Ciencia Cristiana. La curación es un aspecto esencial de la Ciencia Cristiana. Para mí, esto significa que debo esforzarme por aplicar las verdades de la Lección Bíblica a mis necesidades diarias de curación. 

Las Lecciones Bíblicas están llenas de pasajes maravillosamente inspiradores de la Biblia y de Ciencia y Salud; muchos de los cuales son conocidos por innumerables personas que los han amado a lo largo de sus vidas. No obstante, simplemente leer y apreciar estos pasajes o leerlos como un deber a cumplir no promueve la prosperidad de la Ciencia Cristiana. Al estudiar la Lección Bíblica cada día, me pregunto: “¿Cuál es el mensaje espiritual de esta cita? ¿Cómo puedo aplicar este mensaje a mi propia situación y a las situaciones de aquellos a los que ayudo mediante la oración?”.

He comprobado que este enfoque también apoya mis oraciones por mi comunidad y por el mundo. Una cosa que he notado acerca de las Lecciones Bíblicas es que cada una suele aportar una perspectiva espiritual que aborda cuestiones actuales locales, nacionales o internacionales; aunque las Lecciones se preparan con meses de anticipación. A veces, esta perspectiva se ilustra con una historia bíblica en la que la dificultad a la que se enfrentaban los hombres y mujeres históricos se asemeja a los problemas actuales. En otras ocasiones, las citas de la Biblia y de Ciencia y Salud proporcionan el hecho espiritual contrario a la fealdad que parece tan desenfrenada en las noticias. Sé que si me quedo atascada sobre cómo orar por una necesidad o situación en las noticias, puedo encontrar una respuesta en la Lección Bíblica.

A menudo, estudio la Lección Bíblica aplicando muchas de sus afirmaciones a mi situación ese día y usando las verdades que contiene como base para mi tratamiento para mí misma. Cada día, al estudiar la Lección, reconozco que la inspiración útil que contiene proviene directamente de Dios. Me resulta beneficioso estudiarla temprano en el día para estar preparada para enfrentar cualquier situación que surja, y así tendré una referencia práctica, ya sea de la Biblia o de Ciencia y Salud, para dar a quienes llamen para pedirme ayuda como practicista de la Ciencia Cristiana. 

Estudiar la Lección Bíblica también me prepara para contribuir activamente al impulso sanador del servicio religioso del domingo. Me encuentro más receptiva a la Lección-Sermón mientras se lee, esperando que sane a todos los presentes según sea necesario. Asisto al servicio como una participante ya inspirada que contribuye activamente al ambiente sanador del servicio religioso.

Si tengo dificultades para entender un pasaje concreto de la Biblia, escucho lo que Dios tiene para revelarme sobre su significado. A veces esto me lleva a consultar los comentarios y diccionarios bíblicos disponibles en las Salas de Lectura de la Ciencia Cristiana, tanto en formato impreso como en línea. Estos recursos describen el entorno de los acontecimientos bíblicos y los significados de las palabras originales en hebreo o griego. Mantengo la aplicación del diccionario abierta en el móvil para poder buscar las palabras menos conocidas. También tomo notas sobre la Lección y leo pasajes en contexto, especialmente en la Biblia, para comprender el escenario de un pasaje en particular. Estas actividades son útiles; sin embargo, mantengo presente en mi pensamiento que el mensaje importante de la Lección Bíblica es espiritual y proviene de la inspiración divina. Esto es lo que convierte a la Lección en un vehículo para la curación.

Otro aspecto útil de la Lección Bíblica es que sus 26 temas —designados por la Sra. Eddy que deben repetirse dos veces al año— son prácticamente un paralelo al orden y los temas de las preguntas y respuestas del capítulo “Recapitulación” en Ciencia y Salud, que es el material que se trata durante la instrucción de Clase Primaria de la Ciencia Cristiana (véase Isabel Ferguson y Heather Frederick, A World More Bright: The Life of Mary Baker Eddy, p. 152). Para quienes han recibido instrucción de clase, esto significa que algún aspecto de cada tema de la clase de instrucción se repasa cada seis meses en la Lección Bíblica. Para quienes aún no han recibido la clase de instrucción, estudiar y poner en práctica la comprensión espiritual revelada en la Lección Bíblica es una preparación maravillosa para la clase. A menudo encuentro que la Lección Bíblica amplifica mi entendimiento de las diversas preguntas y respuestas en “Recapitulación”.

La Ciencia Cristiana es una revelación continua para cada estudiante de esta Ciencia. La Lección Bíblica forma parte de nuestra propia instrucción en la Ciencia Cristiana, y nos ayuda a ser receptivos a esta revelación. Compuesto íntegramente por versículos de la autoridad original —la Palabra de Dios de la Biblia— junto con pasajes de Ciencia y Salud que corroboran y explican las citas bíblicas, está libre de interpretación humana. Investigar a fondo estas fuentes primarias en busca de inspiración y mensajes sanadores, en lugar de depender de la inspiración de otros registrada en artículos y charlas (por muy útiles que sean), hace que la revelación sea propia.   

Cuando uno busca el mensaje espiritual de la Lección, es imposible que alguna vez se vuelva viejo y aburrido —incluso cuando lo estudiamos cada día y luego lo escuchamos leer en la iglesia el domingo como el sermón que predica nuestro pastor, la Biblia y Ciencia y Salud. De hecho, estudiarlo cada día y luego escucharlo el domingo es una de las formas en que nos revela nuevas perspectivas e ideas. Espero con ansias las vislumbres espirituales que se pueden obtener de este estudio diario, y muchas veces he descubierto que esta renovada comprensión espiritual trae curación.

Hace varios años, tuve una experiencia que me recordó la santidad y la luz sanadora de nuestra Lección bíblica y su lugar tan único como el sermón en nuestros servicios dominicales. Al término de unas agotadoras vacaciones en Zambia, me enfermé. Me  recuperé lo suficiente como para hacer el viaje de 44 horas de regreso a casa, pero estaba preocupada, ya que tenía que servir como Primera Lectora el siguiente domingo después de mi regreso.

Durante el viaje, estudié con diligencia la Lección Bíblica en preparación para celebrar el servicio. Podría haber pedido un sustituto, pero mientras oraba me pareció correcto seguir planeando estar allí. El domingo, aunque la recuperación había avanzado, no estaba del todo bien. Pude mantenerme de pie en mi puesto y, mientras leía en voz alta, afirmaba mentalmente que las verdades expresadas en cada pasaje se aplicaban no solo a mí, sino también a toda la congregación. Y reconocía y afirmaba en silencio que el sonido bastante chillón de mi voz no iba a detener esas verdades. Las verdades de la Lección Bíblica estaban disponibles para todos, y cada persona en la congregación podía entenderlas, sin importar cómo sonara mi voz. 

En medio de la lectura de la Lección-Sermón, sentí como si la congregación, el Segundo Lector y yo estuviéramos en un lugar sagrado. No sé si alguna vez me había sentido así antes. Otros también lo notaron. Después del servicio, una persona me preguntó de forma directa qué había hecho para traer ese ambiente a nuestro servicio. Humanamente, no había hecho nada. Espiritualmente, fui testigo de la verdad en la Lección Bíblica. En un par de días, estaba completamente bien.

En sus Escritos Misceláneos 1883-1896, la Sra. Eddy escribe: “Los centros sistematizados de la Ciencia Cristiana son fuentes vivificantes de la verdad. Nuestras iglesias, The Christian Science Journal y el Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana, son fuentes prolíficas de poder espiritual, cuyo ánimo intelectual, moral y espiritual se siente por todo el país” (pág. 113).

Un estudio comprometido, renovado y entusiasta de las Lecciones Bíblicas semanales, que se encuentran en el Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana, nos elevará a nosotros y a la humanidad a medida que demostremos sus enseñanzas en nuestra vida diaria. 

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