Una noche, en una reunión de testimonios de los miércoles, en la iglesia de la Ciencia Cristiana de la que soy miembro, una señora relató que en una ocasión estaba asistiendo a un show acompañada de su sobrino, y notó que le faltaba la billetera. Como vio que el joven se estaba divirtiendo mucho, no quiso interrumpir su alegría y decidió buscar la billetera cuando terminara el show.
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