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Cuando el mirar atrás nos impide avanzar

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 27 de julio de 2026


De vez en cuando, todos sentimos nostalgia. A veces esto oculta el deseo de encontrar sentido o de pertenecer. Pero mirar atrás no ayuda si guardamos, quizá inconscientemente, pensamientos de que “Las cosas eran mejores cuando...” Anhelar lo que fue, o idealizar un periodo de tiempo, ya sea con arrepentimiento o nostalgia, puede limitar nuestro pensamiento al sentir que la vida está sujeta a períodos y condiciones materiales. Puede ocultar el hecho espiritual de que el verdadero bien está abundantemente presente, aquí y ahora. 

Para ayudarnos a comprender más profundamente el bien que siempre tenemos a nuestro alcance, la Ciencia Cristiana explica que todo bien verdadero tiene su fuente en Dios. Dios, la Vida divina, es inmutable y eterno. Y la expresión de Dios está eternamente activa, jamás está desactualizada, disminuida y atada a una determinada edad o época. Muchas personas han descubierto que estudiar y practicar la Ciencia Cristiana los ayuda a estar más conscientes del poder y la presencia divina.  

 Comenzamos comprendiendo que el progreso espiritual está relacionado con un pensamiento progresista; que busca comprender la realidad presente del reino de Dios. Al referirse a las palabras del maestro cristiano, Cristo Jesús, Mary Baker Eddy escribió: “… ‘El reino de Dios no vendrá con advertencia’ (con conocimientos adquiridos de los sentidos), sino que ‘el reino de Dios está entre vosotros’ —entre las posibilidades actuales de la humanidad” (Escritos Misceláneos 1883-1896, pág. 251). 

Buscar el reino de Dios dentro —disponible para cada uno de nosotros ahora—ayuda a anclar nuestro pensamiento en la verdad de que las bendiciones que Dios nos da nunca están ligadas a una forma, circunstancia o periodo materiales. Siempre están disponibles y se encuentran a través de nuestra conexión inquebrantable con la Vida y el Espíritu divinos.

A veces puede ser tentador mirar una innegablemente “edad de oro” de la curación —como la época de Jesús y sus discípulos o de Eddy y sus primeros alumnos en la Ciencia Cristiana— a través de los lentes de la nostalgia. Sin embargo, podemos encontrar ánimo e inspiración aprendiendo del pasado en lugar de anhelarlo. Cuando sentimos gratitud por las bendiciones pasadas, esta promete enriquecer nuestra experiencia presente.

Anhelar la época que percibimos estuvo llena de fuertes curaciones habla del anhelo actual de presenciar más de este poder sanador hoy en día. Y este es un anhelo sagrado. Sin embargo, cuando imaginamos que la curación, la inspiración o la santidad pertenecían más plenamente a otro periodo, negamos la atemporalidad del Cristo, la Verdad. 

Por ser la divina manifestación de Dios, el Cristo no tiene principio ni fin, ni relación alguna con el tiempo. La bondad de Dios nunca ha estado más cerca de nosotros en ningún momento de la historia que ahora. Siempre y donde el pensamiento sea receptivo y esté dispuesto a ceder a la ley divina, podemos experimentar el reino de Dios. 

El relato de la Biblia sobre la esposa de Lot (véase Génesis 19:1-26) ofrece una vívida ilustración de esta lección espiritual. Se podría pensar que su mirada hacia atrás representa un apego al sentido de vida basado en la materia que ya se ha abandonado. Al confiar en cambio en la verdad de la omnipresencia de Dios, podemos esperar un futuro brillante y practicar y demostrar hoy lo que Jesús enseñó y evidenció sobre la bondad y el poder sanador de Dios. Los ejemplos sanadores de Jesús son prueba de que la presencia del Cristo es atemporal. Las cualidades divinas que preparan el terreno mental del que surge la curación no son históricas, sino espirituales, y, por lo tanto, siempre activas y al alcance de la mano. Sentir gratitud y aprecio por lo que ha pasado antes aporta fortaleza y claridad al presente.

Las obras que realizaron Cristo Jesús y sus seguidores inmediatos —y, más tarde, Eddy y aquellos a quienes ella enseñó directamente— demostraron la realidad siempre presente e inmutable de la bondad y el poder de Dios, y cada curación publicada en esta revista y sus publicaciones hermanas, The Christian Science Journal y El Heraldo de la Ciencia Cristiana, demuestra que la bondad y el poder divinos siguen igualmente presentes y eficaces hoy en día. El libro recientemente publicado Christian Science: Continuing Evidence of Christ-Healing incluye más de ochenta relatos verificados y contemporáneos de personas que al apoyarse en la Ciencia Cristiana fueron sanadas de, por ejemplo, ansiedad, convulsiones, cáncer, alcoholismo y lesiones graves. 

No hay tiempo, ni era, en el que la Verdad divina haya sido más eficaz que hoy. “Las enseñanzas y demostración de Jesús fueron para todos los pueblos y todos los tiempos; no para una clase privilegiada o por un período limitado, sino para todos aquellos que creyeran en él” (Escritos Misceláneos, pág. 244). Haya sido reconocido o no en un periodo de tiempo dado, el Cristo, la Verdad, permanece constante. Qué seguridad, saber que el mismo Cristo que trajo curación hace dos mil años está presente hoy, comunicando el bien espiritual a la consciencia humana y recordándonos que el poder de Dios está disponible para todos nosotros aquí y ahora.

Larissa Snorek, Redactora Adjunta

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