Una tarde, hace poco, quise tomarme un tiempo para orar por alguna situación en las noticias que necesitara atención. Esto es algo que hago desde hace muchos años. Creo en el poder de la oración —de recurrir a Dios en busca de respuestas—. También he recibido las amorosas oraciones de devotos amigos y practicistas de la Ciencia Cristiana, y este apoyo siempre me ha animado mucho.
Traté de seleccionar un solo tema para este tiempo de devoción. Había tantas posibilidades: conflictos geopolíticos, problemas climáticos, injusticias sociales y gobiernos afectados por malas prácticas, por nombrar tan solo algunas. Esta revisión de las necesidades de la humanidad empezó a parecer abrumadora, y muy pronto reconocí que mis pensamientos habían caído en un patrón de navegación apocalíptico. El doomscrolling, como se le conoce más comúnmente, se refiere a la acción de navegar obsesivamente por las redes sociales o las noticias, esperando y a veces buscando información que nos haga sentir tristes, ansiosos, enfadados, etc. Aunque en ese momento no estaba viendo ni leyendo las noticias, una reseña de los acontecimientos del día parecía una película de terror que se reproducía en mi mente. De hecho, estaba navegando mentalmente en lugar de recurrir a Dios.
El doomscrolling puede parecer justificado. La gente se siente atraída por ello y puede ser engañada para seguir constantemente las noticias negativas o las redes sociales, con la esperanza de estar mejor informados, ser más capaces de defender una postura o incluso convertirse en mejores ciudadanos. Pero esto se basa en una premisa errónea. Si bien es importante estar al día con las noticias, lo que se necesita es primero establecer nuestra propia tranquilidad afirmando lo que es espiritualmente verdadero, y luego estaremos preparados para ayudar al mundo viendo de qué forma eso se aplica a lo que se informa y discute.
Mary Baker Eddy incluyó el siguiente Reglamento en el Manual de La Iglesia Madre: “Será deber de cada miembro de esta Iglesia orar diariamente: ‘Venga Tu reino’; haz que el reino de la Verdad, la Vida y el Amor divinos se establezca en mí, y quita de mí todo pecado; ¡y que Tu Palabra fecunde los afectos de toda la humanidad, y la gobierne!” (pág. 41). El impulso de navegar y buscar información negativa puede ponernos en la posición de creer en la “sugestión mental agresiva” de que el caos es inevitable. Pero una declaración de Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras de la Sra. Eddy me ayuda a vencer este sentimiento: “Tu influencia a favor del bien depende del peso que eches en el platillo correcto de la balanza” (pág. 192).
Intuitivamente, sabía que debía proteger mis pensamientos y evitar que fueran arrastrados hacia un torbellino descendente de desesperanza. Mentalmente pisé los frenos y decidí que hacía falta un enfoque diferente. Casi de inmediato, surgió un pensamiento calmado y refrescante: ¿Qué está pensando Dios? Sabía que esta era la base adecuada para orar por el mundo. Empecé a reflexionar sobre la supremacía de Dios confiando en que había respuestas. Dios conoce a Su creación solo tal como la creó: perfecta, pura y muy buena, de acuerdo con Génesis 1 en la Biblia. Esta es la única realidad, a pesar de que parezca todo lo contrario. Cualquier cosa que sugiera que Dios, el bien, no es Todo es una pretensión falsa de que Dios no es el único creador.
Sabía que, a medida que recordara lo que es absolutamente cierto, las respuestas se manifestarían claramente. Necesitaba reconocer la totalidad de Dios y la presencia eterna del Cristo, la Verdad. Jesús vino a mostrarnos a través de su ministerio cómo sanar, y el Cristo es la idea espiritual que él encarnó plenamente. Ciencia y Salud define al Cristo atemporal como “la divina manifestación de Dios, que viene a la carne para destruir el error encarnado” (pág. 583).
Un amigo me dijo una vez que era recomendable mantener este equilibrio al orar: Deberíamos echar una sola mirada al problema por cada diez miradas al Cristo, como indicó una vez la Sra. Eddy a uno de los primeros trabajadores del movimiento de la Ciencia Cristiana (véase William P. McKenzie, “The uplifted ideal,” The Christian Science Journal, September 1904). Aunque no es una fórmula, esta proporción de 10 a 1 destaca la importancia de enfatizar el poder sanador y la presencia del Cristo en lugar de preocuparse con cualquier problema.
El apóstol Pablo recordó a los seguidores de Cristo que estaban firmemente arraigados y seguros en la Verdad cuando escribió: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? … Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:35, 37-39). ¿Estaba Pablo minimizando las penurias de los seguidores de Cristo? De ninguna manera; les aconsejaba que se volvieran a Dios en todas esas dificultades.
Pablo también ofrece este consejo alentador sobre cómo volverse a Dios: “Persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:14-15).
Empoderada por estos pensamientos, me alegré mucho de orar con mis citas favoritas de la Biblia. Tuve la certeza de que nuestras oraciones por la humanidad se purifican y se ven reforzadas al estar firmemente arraigadas en las Escrituras. La navegación mental negativa dio paso a la paz y a la certeza de que Dios nos proporcionaría la sabiduría necesaria para hacernos avanzar a todos.
Esto me llevó a recordar otro caso hace años de lo que, en retrospectiva, llamaría navegación negativa doméstica. Cuando estaba pasando por un divorcio, me encontré reviviendo mentalmente sucesos infelices. A través de la oración, me di cuenta de que repetir esos acontecimientos no era beneficioso en absoluto y que, como si viera un drama de televisión, podía cambiar de canal. Podía optar por poner a Dios primero en mis pensamientos. Esta priorización me trajo mucha libertad y un progreso gradual hacia una vida naturalmente llena de alegría.
¿Logro evitar con un éxito del 100% la navegación negativa en internet? No. Puede requerir orar con dedicación para evitar quedar envuelta en la apariencia hipnótica de la realidad y la actividad del mal y permanecer sinceramente en la Verdad para traer curación. Sin embargo, trabajar con persistencia para mejorar esta práctica ha sido y sigue siendo fortalecedor y transformador.
