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Prueba del poder y el amor de Dios

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 11 de mayo de 2026

Original en español


Hace unos meses, me mudé a una nueva casa. Para ir del dormitorio al baño hay una pequeña escalera con cuatro peldaños, y una luz nocturna que ilumina estos peldaños. Sin embargo, durante mi segunda noche en la casa, me desperté y fui al baño, pero de alguna manera me olvidé de los escalones. Perdí el equilibrio y sentí que me caía al suelo y grité: “¡Oh, no!”  

Al caer al suelo, afirmé de inmediato: “No ha habido ningún accidente; ¡Estoy bien!” Esta afirmación la aprendí en mi práctica de la Ciencia Cristiana.

La Ciencia Cristiana fue descubierta por Mary Baker Eddy. Ella escribió el libro de texto de la Ciencia Cristiana, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, que ilumina el significado espiritual de la Biblia. En el Padre Nuestro están las palabras: “Venga Tu reino” (Mateo 6:10 KJV). El sentido espiritual de esto en Ciencia y Salud es: “Tu reino ha venido; Tú estás siempre presente” (pág. 16). Esto significa que el reino de Dios está presente ahora y siempre. En el reino de Dios todo es bueno y, por lo tanto, “los accidentes son desconocidos para Dios” (Ciencia y Salud, pág. 424). Así que no tienen por qué tener ninguna realidad en nuestra conciencia.

Aunque sabía que estaba ilesa, seguía enfrentándome con el dolor, la sangre y los moretones. Para centrarme en la realidad espiritual, dejé de tocarme la cabeza, me limpié el brazo, me puse una venda y aparté la mirada de la pierna. Al acercarme a la cama, intenté pensar en mí misma como un ser espiritual, el reflejo de Dios.

De repente, me invadió la sensación de estar sola, seguida de la idea de que necesitaba un perro que me hiciera compañía. Vivo sola, y como era nueva en el pueblo, aún no me había conectado con mis vecinos. No tenía ni idea de a quién pedir ayuda. Empecé a sudar mucho, me sentí muy mareada y estuve a punto de desmayarme.

Pero entonces me di cuenta de que no estaba sola. Nunca estoy sola porque Dios siempre está conmigo. Un pasaje de Ciencia y Salud explica: “El principio-Dios es omnipresente y omnipotente. Dios está en todas partes, y nada fuera de Él está presente ni tiene poder” (pág. 473).

Oré para verme a mí misma como un ser espiritual y traté de decir en voz alta “la declaración científica del ser” de Ciencia y Salud. Escucho este texto cada semana cuando se lee al final de nuestro servicio dominical, así que lo conozco bien. Comienza así: “No hay vida, verdad, inteligencia ni sustancia en la materia. Todo es la Mente infinita y su manifestación infinita, pues Dios es Todo-en-todo” (pág. 468).

Las únicas palabras que podía pronunciar eran la primera parte de la frase, junto con “Soy espiritual”. Seguí repitiendo esto y no podía decir nada más. Sentí como si me aferrara a Dios y a Su idea, como un paracaidista colgado de la rama de un árbol por su paracaídas, esperando que lo rescaten.

Decidí volver a escuchar la lección bíblica de la Ciencia Cristiana de esa semana sobre la “Verdad” y me tranquilicé. Me fui a la cama, pero tenía miedo de dormirme, pensando que podría desmayarme y no despertar. Escuché toda la Lección Bíblica y luego leí pasajes de Ciencia y Salud hasta que me sentí completamente tranquila y segura. Sabía que Dios estaba presente, cuidándome, y me quedé dormida.

Cuando me desperté a mi hora habitual, aunque había efectos visibles de un accidente, salí a dar mi habitual paseo de 6,5 kilómetros, escuchando la Lección Bíblica en el móvil.

También me puse en contacto con una practicista de la Ciencia Cristiana. Le pregunté si podía ayudarme a entender por qué me había caído. Si Dios es bueno y nos ama y cuida, ¿por qué me hice daño a mí misma? Explicó que no había razón para que esto pareciera haber ocurrido, sino que era ¡una oportunidad para demostrar la gloria de Dios!

Ella me remitió a los escritos de San Pablo, donde él dice: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Colosenses 3:4). Sobre este versículo, Ciencia y Salud explica: “El significado absoluto de las palabras apostólicas es este: Entonces el hombre será encontrado, a Su semejanza, perfecto como el Padre, indestructible en la Vida, ‘[escondido] con Cristo en Dios’ —con la Verdad en el Amor divino, donde el sentido humano no ha visto al hombre—” (pág. 325).

Aprendí que estar “escondido con Cristo en Dios” es tener humildad y fortaleza. Eso es lo que esta experiencia me estaba mostrando: que el poder y la fuerza provienen de la humildad y la confianza en Dios, no del cuerpo. Provienen de conocer a Dios como Amor, no de tener un intelecto humano fuerte y ser capaces de resolver las cosas por nosotros mismos.  

Pensé en el hombre de la Biblia que era ciego de nacimiento y en cómo Jesús lo sanó. Jesús explicó a sus discípulos: “No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Juan 9:3). Cuando me desperté a la mañana siguiente, me sorprendió encontrarme bien. Ya no tenía un bulto en la cabeza, ni dolor en el brazo y la pierna. El moretón en mi pierna desapareció después de unos días.

Esta experiencia fue, para mí, una prueba de la existencia de Dios, que es “infinito, todo-poder, todo Vida, Verdad, Amor, está sobre todo, y es Todo” (Ciencia y Salud, pág. 17). Estoy muy agradecida por esta curación.

Veronique Sierens
Mecina, Alfahar, Granada, España

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