¿Qué es la verdadera riqueza y de dónde viene? Esa fue la pregunta que enfrenté en 2020 durante la pandemia y el confinamiento posterior. Una noche, muy preocupada por la situación económica de nuestra familia, decidí investigar qué enseña la Ciencia Cristiana sobre la provisión de Dios para el hombre.
Como creador del universo, Dios es la fuente de toda inteligencia y sustancia y es el Amor que lo gobierna todo. La Biblia nos dice: “Creó Dios al hombre a su imagen” (Génesis 1:27). Razoné que, como soy la imagen de Dios, el Espíritu, debo reflejarlo en todos los sentidos, así como la imagen en un espejo refleja su original. Dios brilla en cada uno de nosotros cuando reflejamos Su abundante bondad.
La Biblia también dice: “Todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá” (Eclesiastés 3:14). De manera que, como linaje de Dios, estamos completos y nada nos falta. Esto indicaba claramente que yo no podía perder nada que realmente me perteneciera.
La Fundadora de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy, escribe que Dios “ha llamado a los Suyos, los ha armado, equipado, y les ha provisto con defensas inexpugnables” (Escritos Misceláneos 1883-1896, pág. 10). Esto me ayudó a ver que mi fuente de riqueza siempre sería la abundante provisión de atributos divinos e ideas espirituales inherentes a Dios, la Mente infinita.
Al buscar en JSH-Online.com, encontré dos artículos escritos por L. Ivimy Gwalter sobre el reflejo espiritual en El Heraldo de la Ciencia Cristiana en línea: “La provisión como reflejo espiritual” (Heraldo, agosto de 2014) y “El reflejo” (Heraldo, junio de 2014). Estos ofrecen perspectivas espirituales sobre dónde reside la verdadera riqueza y cómo el reflejo se relaciona con la curación. En este último artículo la autora señala: “El verdadero concepto de reflejo es la solución al problema de la escasez”.
Tras contemplar las promesas de la Biblia y los escritos de la Sra. Eddy, así como estos artículos del Heraldo en línea, comprendí mejor que el Principio divino del reflejo asegura que nuestra riqueza espiritual se encuentre en la Mente ilimitada y permanezca estable. Afirmé estas ideas al orar durante el fin de semana y me sentí en paz, confiada en que mi familia tendría lo necesario.
Días después, cuando volví a casa del trabajo, encontré en nuestro buzón un sobre de una empresa de gestión patrimonial. Cuando lo abrí, me sorprendió encontrar una copia de un testamento legal. Una amiga que falleció me había listado como beneficiaria.
Con el tiempo llegó la herencia de mi amiga, y agradecí mucho a Dios por esta prueba de Su amor y cuidado. Varias semanas después, en medio de un frío invierno canadiense, tuvimos que cambiar nuestra caldera. Para mi sorpresa, la cantidad que heredamos era casi idéntica al costo de la caldera. Me quedé maravillada con cuán oportuno había sido Dios. Poco después, nuestra situación financiera se normalizó.
Mi amiga, que había sido Científica Cristiana toda la vida, una vez me había dicho que su palabra favorita era manifestación en lo concerniente a la práctica de la Ciencia Cristiana. Sé que habría apreciado lo que sucedió y la función que ella desempeñó en ello.
