
Relatos de curación
Reafirmaba la verdad de que Dios mantenía mi bienestar a cada momento de esta intrusión, sabiendo que el único resultado posible para refutar esta mentira —este sueño basado en un sentido material de la existencia— era una victoria espiritual sobre ella.
Descarté de inmediato la idea de que no podría participar en todas las actividades que habíamos planeado. Mi confianza estaba en Dios y en la Ciencia Cristiana, basada en muchos años de depender de ellos, así que sabía que estaría bien.
Lo más importante es que, en los aproximadamente 45 años desde entonces, he estado completamente libre del miedo al clima. Nuestra familia ha sido protegida del impacto de huracanes y tornados. Nuestros dos hijos adultos nunca han tenido miedo al clima.
La practicista fue muy amorosa e inquebrantable en su convicción de que, como hija de Dios, yo era perfecta en ese mismo momento y que ninguna prueba física podría cambiar ese hecho.
Mientras el dolor aumentaba, me aferré al Cristo, la Verdad, como uno se aferra a una roca en un mar agitado. La salvación llegó a través de una llamada telefónica de un amigo que también es Científico Cristiano.
De vuelta en casa, sola en mi habitación, reconsiderando y agradeciendo por cómo habían evolucionado las cosas durante esta experiencia, me di cuenta de que durante el trayecto a la clínica había perdido todo el temor. Sentí que Dios me cuidaba y me protegía y simplemente me dejé guiar, como un niño camina de la mano de su madre.
Solo quería saber lo que Dios sabía y veía sobre Su universo. Mientras oraba en silencio, todo sentido de vida material se desvaneció y sentí una profunda paz. Me senté y disfruté de este hermoso momento durante el resto de la clase.
Lo que más agradezco es la sensación de paz que percibí incluso antes de que hiciéramos algún cambio. No tuve que esperar a que mi hija durmiera tranquila para sentirme en paz. Sabía que todo estaría bien. El amor maternal de Dios nos abrazó a todos como familia y nos ayudó durante toda esta experiencia.
Pronto me entregué por completo a Dios y a Su presencia. Le agradecí cuánto me amaba y por la oportunidad de estar en la vida de este familiar y de ayudarla con cariño cuando ella lo necesitaba. Las lágrimas fluyeron al sentir la presencia de Dios, y Su amor llenó mi conciencia.
La palabra corazón aparece más de cien veces tan solo en el libro de los Salmos, y ver el concepto de corazón desde una perspectiva espiritual puede ayudarnos en tiempos de angustia.