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Relatos de curación

Curación de bronquiolitis

Mientras tratábamos a nuestro hijo a través de la Ciencia Cristiana, continuamos teniendo claramente en mente que era un hijo de Dios: perfecto, espiritual y sano. También reconocimos que, como tal, solo podía ser la imagen y semejanza de lo que es Dios, el bien, y que su naturaleza siempre había consistido plenamente en reflejar a Dios, el Amor. 

Sanada durante el servicio religioso

Me mantenía fiel a mi propósito de estar en la iglesia: sanar y ser sanada. No necesitaba dejar que un incidente irreal interrumpiera la alegría que sentí al salir de casa quince minutos antes ni la inspiración que iba a recibir durante el servicio. Sabía que mi verdadera salud y bienestar eran sostenidos por Dios.

Curación en el turno de noche

He visto cómo crece mi trabajo de enfermera de la Ciencia Cristiana: se siente más pleno y completo. Tengo una mayor percepción de la naturaleza ilimitada del trabajo y del hermoso desarrollo que inevitablemente se produce cuando se supera el temor.

Supera inseguridad en su carrera

A menudo pensamos en tropezar en relación con caminar, pero me di cuenta de que no puedo tropezar con mis palabras. Las palabras apropiadas realmente no vienen de mí ni me pertenecen; Dios es su fuente.   

La Verdad y el Amor calmaron mi temor con la comprensión cristianamente científica de que este nacimiento no era un evento físico, sino el desenvolvimiento por parte de Dios de una nueva idea espiritual que salía a la luz con espontánea energía.

Curación de una quemadura

Agradecí inmensamente a Dios y sentí una renovada fortaleza para seguir aprendiendo y practicando las enseñanzas de la Ciencia Cristiana.

La transformación en el carácter trae curación

Empecé a leer el libro. Aunque al principio no comprendí el contenido, sentí que me haría bien, así que seguí explorándolo. Compré un número de El Heraldo de la Ciencia Cristiana. A medida que lo leía, empecé a entender más.

Oración y protección

Aunque era evidente que estaba bajo la influencia de drogas o alcohol, yo no tenía miedo. Mis oraciones anteriores me habían preparado, y estaba tranquila, sabiendo que siempre estamos protegidos en nuestro servicio a Dios.

Persistencia en la oración trae libertad

Afirmaba que yo era una idea espiritual de la Mente divina, Dios, y que era pura y perfecta, y cuanto más no solo creía, sino que también comprendía esto, más sólida y tranquila me sentía. 

A salvo de amenazas y de daño

Sabía que lidiar con el concepto de la malapráctica no tenía por qué ser espeluznante o misterioso, sino que era necesario defenderme mentalmente de la malicia, las imposiciones sobre mi buen trabajo o cualquier otra cosa que pareciera interferir con mi seguridad y unidad con Dios, el Amor divino. 

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.