Originales Web
A medida que se nos guíe a compartir cómo el Cristo nos ha inspirado y traído curación, esa misma inspiración iluminará y guiará nuestra escritura. Cuando Jesús habló del poder que Dios da para sanar la enfermedad y salvar del pecado y la muerte, esto incluía comunicar el evangelio para ayudar a otros a sanar. Y no nos habría pedido que emprendiéramos este trabajo si no pudiéramos hacerlo.
Pronto me entregué por completo a Dios y a Su presencia. Le agradecí cuánto me amaba y por la oportunidad de estar en la vida de este familiar y de ayudarla con cariño cuando ella lo necesitaba. Las lágrimas fluyeron al sentir la presencia de Dios, y Su amor llenó mi conciencia.
Ser “perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” describe a Cristo Jesús y su vida de alegría en medio de “diversas pruebas”. Con un ejemplo tan reconfortante y la comprensión de su verdadera naturaleza revelada en la Ciencia Cristiana, todos podemos seguir su ejemplo y ser hombres y mujeres de alegría.
Recurrir al Cristo —cosa que aprendí a hacer a través de mi estudio de la Ciencia Cristiana— es algo en lo que sigo confiando; tanto en tiempos de necesidad como cuando todo parece ir bien.
Tuve que tomar varias decisiones, cada una de las cuales parecía que tenía que ser perfecta. No me sentía en paz con ninguna de ellas.
Original en español
Los ciegos ven, los enfermos son sanados, los cojos andan, saltan de alegría, alabando al Dios de quien proviene todo el bien. Estoy aprendiendo, orando y escuchando más y más.
La Ciencia Cristiana revela que Dios, el Espíritu, es eterno: la Mente divina que gobierna para siempre con inteligencia toda su creación. En la infinitud de la bondad de Dios, donde todos realmente vivimos, no hay tiempo, ni limitación, ni sistema humano de medición; solo la medición de la Mente del “bien que es desarrollado”.
La oración en la Ciencia Cristiana nos ayuda a comprender mejor nuestra verdadera identidad como hijos de Dios, del Espíritu —como totalmente espiritual, no en ni de la materia—.
A veces podemos sentirnos tentados a pensar que, si enfrentamos un problema que no podemos resolver, entonces no estamos aplicando correctamente la Ciencia Cristiana o no sabemos cómo orar con eficacia. Afortunadamente, la Biblia ofrece ejemplos de curación para prácticamente todos los problemas conocidos por el hombre.
Mi travesía no ha terminado, y sé que tengo mucho trabajo por delante mientras Dios me guía por “sendas de justicia” (Salmos 23:3). Pero estoy fuera del desierto y en la tierra prometida.