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La reunión se fue desenvolviendo en gran armonía, y las ideas que la conferenciante estaba compartiendo con nosotros eran muy esclarecedoras. En un momento dado, nos dijo que la curación no se limita al momento de la conferencia; puede ocurrir antes, durante y después, ya que el propósito de una conferencia de la Ciencia Cristiana es continuo y eterno.
Cristo Jesús nos mostró nuestra verdadera identidad, libre de nuestro aparente ambiente terrenal. Como pionero de la libertad, se elevó por encima de todas las cadenas mortales y nos dejó una hoja de ruta para que también nosotros nos eleváramos libres de las limitaciones y para encontrar las puertas del cielo abiertas aquí y ahora.
A medida que nos esforzamos activamente por poner en práctica nuestra creciente comprensión de esta verdadera individualidad en nuestras vidas, encontramos que somos capaces de ver y demostrar la presencia y el poder de Dios, y eso lleva a la curación.
Me levanté aún con el disco en la mano, manchada de hierba, sonriendo de oreja a oreja, arrullada por los gritos y ovaciones de la gente de ambos equipos, y disfrutando de la libertad y el poder de dedicarse a hacer el bien.
Fue reconfortante saber que yo estaba incluido en “todo” lo que Dios hizo y declaró que era muy bueno. No había —ni hay— poder ni punto de vista contrario que me convenciera de lo contrario.
Adaptado de un artículo publicado originalmente en portugués
Mis hijos y yo estamos muy agradecidos por la renovación de nuestro hogar, pero aún más agradecidos por haber reconocido la bondad y la constancia del Amor divino en nuestras vidas.
Cada vez me queda más claro que cada pequeño detalle de bien genuino en mi propia vida, mi comunidad, mi país o el mundo viene de Dios. Todo lo bueno es prueba de la presencia constante del reino de Dios.
Atribuyo la rapidez con la que se restauró mi casa enteramente a la oración, especialmente cuando supe que la empresa de restauración había recibido más de mil llamadas de ayuda relacionadas con las tormentas. Mi gratitud desbordó.
Humildemente di gracias a Dios. Expresé gratitud por la misión sanadora de Cristo Jesús y por el obsequio de la Ciencia Cristiana, que nos revela la comprensión de la verdadera ciudadanía espiritual de todos y la libertad que conlleva esta comprensión.
Estoy agradecido de que la abuela encontrara el regalo de mi primo y de que siempre puedo escuchar a Dios, pase lo que pase.