Originales Web
Humildemente di gracias a Dios. Expresé gratitud por la misión sanadora de Cristo Jesús y por el obsequio de la Ciencia Cristiana, que nos revela la comprensión de la verdadera ciudadanía espiritual de todos y la libertad que conlleva esta comprensión.
Me di cuenta de que nuestro hijo era tanto el “derrame” como el “derramado” —una bendición maravillosa para el mundo y receptor de la bendición del Amor—. A medida que anhelaba entender cómo podía ser una bendición de esta magnitud, mis oraciones desplazaron el deseo de que hubiera un resultado concreto.
De vuelta en mi cabaña, busqué todas esas cualidades “saludables” o buenas que expresaban mis colegas y encontré oportunidades para reflejarlas a lo largo del día.
Le dije a mi hija lo que estaba viendo: que la verdadera naturaleza de Leawood era espiritual, perfecta, completa y libre, y que nuestras oraciones no estaban haciendo que esto fuera verdad, sino que afirmaban que ya era verdad.
A medida que nuestra familia empezó a apoyarse en Dios para todo, nuestra vida no fue menos rica sino más —más llena de valor y aprecio del bien, y menos del materialismo—.
Sabía que yo también podía orar a Dios, quien guiaría mi pensamiento de la manera que mejor Le sirviera. Dediqué las siguientes horas a escuchar la guía de Dios. Entonces esta pregunta resonó en mi consciencia: ¿Soy lo suficientemente amoroso? Esta fue una respuesta inesperada a mi oración.
Esta práctica de confiar activamente en Dios puede transformar la forma en que experimentamos la vida. Puede abrir nuestro pensamiento a nuevas ideas, soluciones inesperadas y una paz interior que no depende de las circunstancias.
La curación no tiene nada que ver con la personalidad, la edad, la educación o la ocupación. La curación es el resultado de vernos a nosotros mismos y a los demás como la creación puramente espiritual de Dios, el Espíritu divino —como “el hombre perfecto” que cada uno de nosotros realmente es— tal como lo hizo Jesús.
Apareció primero el 25 de mayo de 2026 como original para la Web.
Reafirmaba la verdad de que Dios mantenía mi bienestar a cada momento de esta intrusión, sabiendo que el único resultado posible para refutar esta mentira —este sueño basado en un sentido material de la existencia— era una victoria espiritual sobre ella.
Apareció primero el 8 de septiembre de 2025 como original para la Web.
Cuando me desperté al día siguiente, ya no me dolía la garganta. Sabía que Dios me había sanado.