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Esta certeza de que, cualquiera sea la situación, podemos aceptar que Dios nos ama y sentir Su cuidado, me ha sido muy útil y también le fue muy útil a él. Cuando lo vi la semana siguiente, me dijo sonriendo que leía las citas todos los días. Y la siguiente vez que lo vi, tenía buenas noticias que contarme.
Cada día, enfrentamos situaciones en el mundo y en nuestras vidas que podrían provocar ira. Incluso es posible que sintamos que la ira es la única respuesta honesta. Pero el Amor divino nos muestra que su omnipotencia vence todo odio, y debe finalmente alinear toda civilización con la realidad de la Verdad y el Amor.
Abrí los ojos y le dije a mi entrenador que estaba listo para volver al hielo. Marqué un gol y una asistencia sin dolor alguno.
Queridos miembros y amigos: Un día, hace mucho tiempo, una gran multitud se reunió para oír a Cristo Jesús pronunciar lo que se conoce como el Sermón del Monte. Sus palabras introductorias recordaron a quiénes lo escuchaban, qué cualidades del pensamiento traen bendiciones, y por qué.
Original en español
Esta perspectiva más pura sobre lo que hacía —al confiar y glorificar a Dios— detuvo la sensación de lesión y dolor en la rodilla. El cambio fue inmediato. Crucé el paso, continuando hacia mi destino esa misma tarde con total libertad.
Tras haber experimentado una maravillosa curación, sentí el fuerte deseo de contarle a alguien lo del accidente. Pero me detuve. Reconocí que la fuente de esa tentación era el magnetismo animal; lo que Jesús llamó “un mentiroso”.
Original en español
Todas las mañanas, cuando me despierto, primero oro la “oración diaria” que la Sra. Eddy estableció en el Manual de La Iglesia Madre. (Véase p. 41). Esto abre mi pensamiento para estar vigilante y no susceptible al error, a cualquier cosa que se oponga a Dios, el bien.
Entré en la tienda, afirmando que solo había ocurrido la bondad de Dios, no un tropiezo. Al pensar en esto más tarde, me di cuenta de que la afirmación de Ciencia y Salud “Los accidentes son desconocidos para Dios...” (pág. 424) es en realidad una ley.
Una lección muy importante que aprendí de esto es que nunca debes dejarte vencer por el miedo o la ansiedad sobre lo que podría pasar. La ayuda de Dios es suficiente para satisfacer todas las necesidades, ¡y podemos confiar en ello!
A pesar de sentirme tan lejos de mis padres y de mi móvil, me sentí reconfortada. Dios, el único origen del verdadero poder estaba allí.