
Para niños
Una clase de la Escuela Dominical me inspiró a poner el Padre Nuestro en mis propias palabras, lo que me ayudó a entender cómo se aplica a mí.
Lo que Naomi aprendió ese día puede ayudarnos a todos. No hay nada que temer cuando sabemos que estamos siempre rodeados por el Amor divino, Dios.
Sé que este himno era una oración para mí porque, mientras cantaba mi mamá, el dolor en mi pierna empezó a desaparecer, ¡e incluso sentí ganas otra vez de bajar la montaña!
La familia de Eli hizo una lista de ángeles. Algunos de los ángeles en los que pensaron fueron cómo ser amables, cómo sentirse más felices, cómo ser útiles y recordatorios de que Dios nos hizo buenos.
Los nombres de Dios nos ayudan a conocerlo mejor. Entonces podemos sentir a nuestro Padre-Madre Dios con nosotros siempre.
Cuando entramos a la casa, mi mamá y yo hablamos de la lección que había aprendido ese día y de la verdad espiritual que también había aprendido.
Shannon y mamá dijeron: “¡Gracias, Dios!” por mostrarles el verdadero concepto.
Como asisto a la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana, he aprendido que Dios es bueno, por lo que no pudo hacer nada malo, como una tos o enfermedad.
Cuando me desperté al día siguiente, ya no me dolía la garganta. Sabía que Dios me había sanado.
Los buenos pensamientos son de Dios porque Dios es bueno. Yo sabía que la preocupación y la confusión no son buenas.