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La integridad divina

Del número de octubre de 1959 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

Christian Science Monitor


Sentirse seguros y completos es un deseo fundamental y legítimo de todos los hombres. Pero en el pensamiento humano existe el temor que un estado tal pueda a veces estar fuera del alcance de la humanidad. Podemos sobreponernos a este temor mediante la comprensión correcta que Dios y el hombre son inseparables.

Pablo estableció claramente esta relación en su epístola a los romanos en la cual dijo (Rom. 8:38, 39): “Estoy persuadido que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni poderes, ni cosas presentes, ni cosas por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna otra cosa creada será poderosa para separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús nuestro Señor.” La inseparabilidad existente entre Dios y el hombre es el hecho que establece la integridad del hombre. Dios es Amor, la fuente de todo el bien; de manera que el hombre creado a Su semejanza es uno con el Amor, la fuente del bien, y nada bueno o de valía le está vedado.

La Christian Science que recibe su autoridad de la Biblia enseña que en realidad el hombre está seguro y completo en todo momento. Mediante las enseñanzas de esta Ciencia aprendemos a reemplazar el concepto falso del hombre como un mortal finito, separado del bien, con el verdadero, en el cual el hombre es la idea de Dios, creado a la imagen y semejanza del Espíritu. Este hombre espiritual es inseparable de su creador, tal cual un reflejo es inseparable de su origen o fuente.

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