La Christian ScienceNombre que Mary Baker Eddy dió a su descubrimiento (pronunciado Crischan Sáiens). La traducción literal de estas dos palabras es “Ciencia Cristiana”. me fué presentada en el año 1942, justo en los momentos más apremiantes de mi vida, pues me hallaba abrumada por la discordancia que reinaba en mi hogar y las enfermedades que me acosaban. Ningún ser humano me indicó este camino, pero mi Padre-Madre Dios parecía decirme diariamente que existía un camino de salvación. Así fué como llegó el día en que entré a una filial de la Iglesia Científica de Cristo, y fué sin duda el día más feliz de mi vida.
A medida que iba percibiendo más y más la luz de la Verdad, todas las pretensiones erróneas iban desapareciendo. En realidad jamás habían existido. Comprendí que la mente mortal no tiene poder para esclavizar a los hijos de Dios, en razón de que sólo la Vida, la Verdad y el Amor gobiernan al hombre.
Voy a relatar una de las tantas curaciones que he experimentado a través de la Christian Science. Los médicos habían diagnosticado que era cardíaca. Me mandaban remedios pero yo los descartaba. A pesar de que aun no sabía nada acerca de la Christian Science, comprendía ya, que Dios es el único poder que sana, y sentí una gran satisfacción cuando más tarde conocí esta Ciencia, pues me di cuenta que sobre este punto estaba en lo cierto.
Tan pronto como comencé a recibir tratamiento según la Christian Science, empecé a mejorar de la afección al corazón, pero un día en que me hallaba limpiando vidrios encaramada sobre una escalera, sentí un dolor muy agudo. Sólo la guía de Dios, el Amor divino, me llevó hacia un sofá, pues me hallaba sola. Cuando volví en mí después del desmayo, estaba repitiendo la “Declaración científica del ser” (Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, por Mary Baker Eddy, pág. 468) cuyas prímeras frases dicen: “No hay vida, verdad, inteligencia ni substancia en la materia. Todo es la Mente infinita y su manifestación infinita, porque Dios es Todo-en-todo.”
Al ver que podía estirarme y tomar mi libro de texto, Ciencia y Salud, me puse a leer cerca de diez minutos. La dificultad se desvaneció completamente y jamás ha reaparecido. Comprendí que en ese momento se había efectuado una curación completa.
Me siento profundamente agradecida por ser miembro de La Iglesia Madre y de una iglesia filial, por gozar de la oportunidad de trabajar por la Causa de la Christian Science y por todos los incansables trabajadores de este movimiento.
También le estoy muy agradecida a esta maravillosa verdad por todas las bendiciones que están recibiendo mis hijos.— Buenos Aires, Argentina.
