El amor por la libertad es innata a la naturaleza humana. La historia de las naciones, o más bien dicho, de la civilización misma, presenta un relato continuo de las repetidas luchas y conflictos que señalan los esfuerzos hechos por las naciones y los individuos para asegurar su derecho a la libertad. Y ¿qué es esta libertad que tan amada es y que tan fácilmente puede peligrar? ¿Consiste acaso meramente del derecho al voto, del poder de trasladarnos libremente o dedicarnos a las actividades de acuerdo a nuestras ambiciones y gustos?
Los hombres creen por lo general, que la libertad es meramente un estado en el cual uno puede llevar a cabo sus propios deseos y seguir sus impulsos, sin más restricciones que aquellas que la sociedad humana ha establecido de tiempo en tiempo para su propia protección. El sentido humano de la libertad ha experimentado un cambio progresivo a través de los siglos, pero todavía se halla amarrado al concepto material del hombre y sus actividades mundanas. No se le contempla aun en el sentido más amplio, a decir, la liberación de la enfermedad y el pecado, de la esclavitud al sentido material, a la mente mortal y su inherente tiranía.
Esta, no obstante, es la libertad misma acerca de la cual Cristo Jesús declaró que se manifestaría para cada uno de nosotros a través de la comprensión de la verdad respecto al ser. Acaso ¿no nos dijo él: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)? Esta Verdad es el Cristo, que la Christian ScienceNombre que Mary Baker Eddy dió a su descubrimiento (pronunciado Crischan Sáiens). La traducción literal de estas dos palabras es “Ciencia Cristiana”. explica es el mensaje divino que indica la filiación espiritual del hombre con Dios, un mensaje que Jesús trajo a la humanidad y que incluye la libertad general del hombre como idea en la Mente.
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