Gracias, Maestro divino
Gracias por tu percepción
Gracias por tu misericordia
Gracias por tu gran Amor.
Gracias porque al seguirte,
la omnipresencia sentí
Gracias porque al realizarte,
el yugo quitaste de mí.
Del número de octubre de 1965 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana
Gracias, Maestro divino
Gracias por tu percepción
Gracias por tu misericordia
Gracias por tu gran Amor.
Gracias porque al seguirte,
la omnipresencia sentí
Gracias porque al realizarte,
el yugo quitaste de mí.