“Poner fin a las falsedades”, “desafiar la indiferencia universal”, dar testimonio de “la manera del Cristo de entender la Vida” y “proclamar la Verdad tan persuasivamente que se reconozca que un sincero y ferviente afecto por la raza es lo adecuado para la emancipación de la misma”. Estas son solamente algunas de las directrices de Mary Baker Eddy para El Cuerpo de Conferenciantes en sus cartas publicadas en La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea.
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