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El bebé de la curación cristiana y mi función como sanadora —escuchar el mensaje del Cristo, estar con otros en oración y ser testigo de la perfección y plenitud que Dios les había dado— no podían ser arrebatados de mis brazos.
Si realmente queremos trabajar para la humanidad, la quietud, la paciencia y la presencia divina son nuestras amigas.
Esta experiencia me enseñó que debemos cambiar nuestra perspectiva hacia Dios, el Espíritu y la verdad de que nuestra existencia es algo totalmente espiritual.
Una sensación de paz y consuelo se apoderó de mí cuando me di cuenta de que la obra de Dios ya está hecha. Esto me indicó cuán improbable era que después de crear todas estas “maravillas”, Dios decidiera más tarde crear fuerzas que pudieran destruir Su creación buena “en gran manera”.
Aunque al principio nos sentimos angustiados e inquietos por este enfrentamiento, mi esposo y yo afirmamos que Dios, el Principio, el Amor, era el único poder que realmente estaba en operación. Reconocimos que el Principio divino estaba a cargo, no las personalidades.
He estado reprendiendo en oración males como la pérdida, la desesperación, el odio y la brutalidad, y afirmando hechos espirituales basados en la supremacía de Dios, el bien.
Una vez que me di cuenta de mi error, la comprensión entró de prisa. Me di cuenta de que, durante todos esos días de lucha, realmente nunca había estado separada del amor de Dios, jamás había estado desconectada de la realidad de la supremacía del Espíritu.
El redactor de The Christian Science Monitor, Mark Sappenfield, se retirará de su cargo como redactor, tras decidir extender su estadía en Berlín, Alemania, donde él y su familia residen desde agosto de 2023. Mark seguirá trabajando para el Monitor en un rol de alto rango.
Junto con los sutiles y no tan sutiles argumentos mentales que mantendrían la Biblia cerrada, acumulando polvo en un estante de nuestra casa, necesitamos estar alerta a los argumentos que mantendrían la Biblia abierta en nuestras manos, mientras que el enfoque genuino en su significado espiritual esencial acumula polvo en nuestros corazones.
Asistir a la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana me ha enseñado que Dios, el Amor divino, satisface nuestras necesidades, ya sean grandes o pequeñas.