Originales Web
Apareció primero el 6 de enero de 2025 como original para la Web.
Puesto que el Amor llena todo el espacio, también debe llenarnos a nosotros, momento a momento. De hecho, como imagen y semejanza de Dios, cada uno de nosotros refleja el Amor constantemente.
Apareció primero el 30 de diciembre de 2024 como original para la Web.
Me regocijé, porque esta curación representaba el reino de los cielos, el reino de la armonía, lo que entiendo que es la perla de gran precio (véase Mateo 13:45, 46) que no se puede comprar con dinero, sino que se experimenta al estudiar y practicar la Ciencia Cristiana.
Apareció primero el 23 de diciembre de 2024 como original para la Web.
Con el apoyo amoroso y las oraciones del practicista de la Ciencia Cristiana, nuestra hija llegó sana y salva el día de Navidad. Estábamos muy agradecidos por esta evidencia del cuidado y la protección de Dios.
Apareció primero el 9 de diciembre de 2024 como original para la Web.
Originalmente publicado en portugués
Nuestros familiares y amigos notaron la gran diferencia en nuestra familia, a través de nuestra actitud tranquila. Entiendo que esto se debe al hecho de que estamos constantemente conscientes de la verdad que nos gobierna a nosotros y a todo el universo.
La humildad es estar dispuestos a volvernos a Dios fiel y diligentemente y ceder nuestros impulsos humanos al hecho de que Dios tiene el control.
Cuando la sociedad rotula a un individuo como enfermo o pecador o criminal, los Científicos Cristianos contrarrestan esa etiqueta y contemplan al hombre perfecto.
Antes de cada prueba, reconocía que no estaba haciendo nada por mi cuenta y que Dios estaría conmigo todo el tiempo.
El practicista escucha humildemente a Dios y conoce la verdad del mensaje que está recibiendo tan profunda y desinteresadamente que el paciente se siente naturalmente bendecido y beneficiado.
La Ciencia Cristiana bendice a todo aquel que la estudia y proporciona muchas herramientas para transformar sus puntos de vista; una transformación que nos permite percibir la realidad de la presencia y el cuidado de Dios.
Cuando finalmente reconocí que esta persona era la hija perfecta de Dios y por lo tanto no podía lastimarme, pude perdonarla y me sentí libre.