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Original en español
Al desear sentir más profundamente el espíritu del Cristo, podríamos considerar qué dones valiosos damos al mundo. Los Reyes Magos dieron oro, incienso y mirra al Salvador: los tres considerados muy valiosos en aquel entonces.
Original en español
Los rayos del sol se filtraban a través del follaje, y parecía que las ardillas trepaban hacia la luz. Si me movía en cierta dirección, el sol resplandeciente iluminaba mi rostro. Era como si Dios mismo me estuviera hablando.
Una luz espiritual inundó mi pensamiento, y el dolor cesó instantáneamente. Yo era uno con Dios, perfecto y espiritual, y lo sabía.
La Navidad, durante la cual se honra el nacimiento de Jesús en todo el mundo, es un momento para reflexionar sobre el Cristo y lo que significa para nosotros hoy.
La Ciencia Cristiana pone de manifiesto cuán constructiva puede ser la corrección cuando se basa en la afirmación de que somos la creación espiritual de Dios —totalmente buenos, completos e íntegros— sin dejar lugar a actividades incorrectas.
En ese momento abracé la idea de que soy verdaderamente espiritual y que la perfección nunca flaquea.
Ahora podía sentir el Amor divino liberándome del temor y la presión mientras me esforzaba por caminar en la senda de Dios con mi corazón más suave y mi carácter subyugado.
Publicado originalmente en portugués
No creo que habría podido tener este cambio si no me hubiera comunicado con la enfermera de la Ciencia Cristiana. Me hizo tomar conciencia del tierno cuidado de Dios por mí.
Cuando nos regocijamos de que Dios, el bien, tiene todo el poder, nos convertimos en transparencias más claras para el Espíritu, la Vida, la Verdad y el Amor, que son sinónimos bíblicos de Dios.
Fue reconfortante reconocer que, dado que solo hay una Mente divina, Dios, que gobierna todo, nadie puede ser inducido a albergar o actuar de acuerdo con pensamientos “impíos”, como la creencia en la falta de bien o el deseo de tomar lo que pertenece a otra persona.