Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer

2016

Los trescientos de Gedeón

En una ocasión, los hijos de Israel tuvieron la urgente necesidad de aprender una lección. Tras la muerte de Josué, se quedaron sin líder, y cayeron en caminos de maldad, encontrándose finalmente fugitivos en la tierra de Madián, escondiéndose en cuevas y cavernas en las montañas por temor a las depredaciones que cometía la gente que los rodeaba.

La desaparición de la materia

Las personas que no estudian la Ciencia Cristiana, a veces no comprenden bien los puntos importantes de la metafísica cristiana. Puede haber ocasiones cuando nosotros, que la estudiamos, tampoco logramos percibir adecuadamente esos mismos puntos.

Siempre ante la presencia del Amor

El autobús estaba lleno y no había asientos vacíos, así que me quedé un poco detrás del asiento reservado para gente de avanzada edad. En una parada, una señora mayor subió lentamente al autobús y un joven, apurado, trató de adelantarse y enojado la insultó, usando palabras muy agresivas.

Cada día más cerca

Cuando estamos anticipando algún suceso feliz u ocasión placentera, tal vez lo anotemos en nuestro calendario, e incluso contemos los días al acercarse el momento. Quizá la ocasión requiera preparación.

El ejemplo del Cristo: reflejo y curación

En la búsqueda por comprender nuestra verdadera identidad, muy pronto aprendemos en la Ciencia Cristiana que el hombre es en realidad el reflejo de Dios. ¿Pero qué significa esto para nosotros? Encontramos las respuestas sumamente iluminadas en las palabras y el ejemplo de Cristo Jesús.

Para revertir el temor al contagio

¿Cuál es la responsabilidad de los Científicos Cristianos cuando las autoridades prevén que la incidencia de cierta enfermedad puede alcanzar proporciones epidémicas? Es fundamental para la práctica de la Ciencia Cristiana hacer lo que nuestra Guía, la Sra. Mary Baker Eddy, esperaba que hiciéramos: responder mediante la oración a las necesidades de la humanidad.

LA GLORIA INDIVIDUALIZADA DEL ALMA

Ni la materia médica, ni la química, ni la física, ni ninguna de las llamadas ciencias naturales, por más útiles que sean para la humanidad, pueden revelar los hechos espirituales relacionados con el cuerpo. Todas las teorías humanas finalmente fracasan debido a que incorporan en sus premisas el error básico de que Dios, el Espíritu, no es Todo; que la materia, el supuesto contrario del Espíritu, es real y sustancial.

El contagio

Todo lo que el hombre ve, siente, o que de alguna manera percibe, tiene que ser captado por la mente; puesto que la percepción, la sensación y la consciencia pertenecen a la mente y no a la materia. Dejándonos llevar por la corriente popular del pensamiento mortal sin poner en duda la autenticidad de sus conclusiones, hacemos lo que otros hacen, creemos lo que otros creen, y decimos lo que otros dicen.

Las creencias no pueden afianzarse en el hombre

Antiguamente, los percebes se afianzaban en gran número al casco de los barcos transoceánicos y, si cada tanto no se los removía, retrasaban considerablemente el movimiento de las embarcaciones. Gracias a las investigaciones realizadas con sustancias químicas, actualmente existe una pintura para los cascos de los barcos que, por sus características, impide que los percebes se fijen en la parte inferior de los mismos.

El afectuoso propósito de nuestro Padre

Cristo Jesús enseñó que todos los hombres tienen un Padre, un creador. Dijo: “No llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos” (Mateo 23:9).

La misión del Heraldo

 “...para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

Mary Baker Eddy, La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, pág. 353

Saber más acerca del Heraldo y su misión.