
Relatos de curación
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación; el cual nos consuela en toda nuestra aflicción, para que podamos nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, por medio de la consolación con que nosotros mismos somos consolados de Dios. " Hace varios años, al perder a un ser muy querido, quedé inconsolada durante cinco años, hasta que aprendí la bendita verdad de la existencia, según se enseña en la Christian Science.
Jamás dejaré de sentirme agradecido a Dios por haberme llevado a la Christian Science. Cierto miércoles por la noche, habiéndoseme pasado la hora para asistir a una reunión de la iglesia a que pertenecía, decidí ir a la iglesia de la Christian Science.
Con un sentido muy profundo de gratitud hacia Dios, por todo lo que la Christian Science ha hecho por mí, quisiera valerme de esta oportunidad para dar testimonio de cierta curación que obtuve en el año de 1923. Antes de experimentar esta curación, había leído la biografía de Sibyl Wilbur, titulada The Life of Mary Baker Eddy (La Vida de Mary Baker Eddy).
En el año de 1911 llegué a conocer la Christian Science. Antes de aquel tiempo, había sufrido de períodos de sordera en ambos oídos.
Es con un profundo sentido de gratitud a Dios que doy el siguiente testimonio. Hace como doce años que sufrí un severo colapso nervioso.
Debido al provecho que he sacado de los testimonios de curaciones que se publican en nuestros periódicos, quisiera agregar mi nombre a la extensa lista de personas que se sienten eternamente agradecidas por la Christian Science. Deslizándome en trineo, hace como cinco años, perdí el gobierno del mismo y me caí por una pendiente casi perpendicular.
Considero un gran privilegio el haberme criado en un hogar donde se estudiaba y demostraba la Christian Science, así como el haber concurrido a la escuela dominical de dicha iglesia. A través de los años, muchas han sido las ocasiones en que el gozo y la alegría han triunfado sobre las penas y la desesperación.
La Christian Science me ha traído tan múltiples bendiciones, que ya no puedo abstenerme de expresar mi gratitud por todo ello. Muchos años antes de interesarme en la Christian Science, sufrí mucho de los ojos.
Durante ciertos días de fiesta, sufrí un ataque de influenza. Con la ayuda de la Christian Science, pude regresar a mi trabajo después de quedarme en casa un solo día.
En la página 371 de Science and Health with Key to the Scriptures (Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras), nuestra amada Guía, Mary Baker Eddy, nos dice: "Del mismo modo que los niños atemorizados buscan por todas partes el fantasma imaginario, la humanidad enferma ve peligros en todas direcciones y busca alivio por todas las vías menos la correcta. " Estas palabras describen con exactitud mi condición, cuando por primera vez fuí guiada a asistir a una conferencia sobre la Christian Science.