
Editoriales
Si nos resulta difícil sentir el amor sanador y transformador de Dios, sin duda es un paso útil en esa dirección apreciar el amor que ya está en nuestras vidas y reconocerlo como una evidencia de la presencia de Dios.
La clave es mirar hacia arriba; elevar nuestros pensamientos más allá de la creencia de que la vida es material para reconocer y aceptar la naturaleza espiritual de la realidad que Jesús demostró y Ciencia y Salud expone. Porque si todo es pensamiento, es el universo del pensamiento el que necesita ser abrazado, edificado, sostenido y sanado.
La fe en Dios como del todo bueno, el único poder y siempre presente nutre la comprensión científica de la ley divina. Esta ley concluye lógicamente que toda enfermedad y deformidad en nuestros cuerpos humanos y sociedades debe ceder inevitablemente ante el hecho espiritual de nuestra integridad y plenitud eternas como hijos de Dios.
Cuando nos volvemos a Dios para descubrir lo que realmente está sucediendo, el sentido espiritual nos libera del sufrimiento al revelar la realidad armoniosa de Dios y del hombre.
El Cristo es la verdadera idea de Dios y del hombre, el impulso divino y sanador que lleva nuestras oraciones de un ejercicio intelectual al percibido reconocimiento del Divino, nuestro Padre-Madre totalmente bondadoso.
Incluso en aquellos momentos en los que no estamos conscientes de ejercer ninguna influencia en absoluto, siempre estamos contribuyendo a la atmósfera mental para bien o para mal.
Nos corresponde confiar en el sentido espiritual que Dios nos ha dado para tener una visión verdadera de nosotros mismos y de nuestro mundo.
Este año se cumplen 150 años de publicación ininterrumpida de Ciencia y Salud. También marca 150 años de personas sanadas por su mensaje. Para aquellos que se preguntan si Dios responde a las oraciones para sanar, Ciencia y Salud expresa la ley de Dios con el “Por supuesto que quiero” de hoy.
A medida que comprendemos y aprendemos más de la omnipotencia y omnipresencia de Dios, nuestro pensamiento se abre naturalmente para recibir los mandamientos, la seguridad y la iluminación del Espíritu.
Comprender las leyes espirituales dilucidadas en el libro de texto nos permite demostrar nuestra libertad, incluso de la idea errónea de que la enfermedad es o alguna vez fue parte de nosotros.