
Editoriales
Conocer el gobierno de la Mente sobre toda la creación nos da ecuanimidad y la confianza para encontrar seguridad y protección en el único lugar donde se puede encontrar la verdadera seguridad: Dios.
A nosotros nos preguntan con frecuencia, ¿Qué hay de nuevo? y ¿Qué está ocurriendo en Boston?, con la esperanza de que no los olvidemos al estar tan lejos de aquí. Queridos amigos: no tenemos ninguna intención de olvidarlos, y no lo haremos, si recuerdan y hacen las cosas que les decimos.
La corriente que se dirige hacia el cielo está por siempre en curso porque es el flujo del Cristo, la Verdad divina, haciendo que el pensamiento materialista dé paso al reconocimiento de lo que es espiritualmente real.
Cuando el pensamiento está abierto a este hecho, podemos experimentar esta realidad, el amanecer de nuestra propia resurrección, cada día; elevándonos del entierro del pensamiento en el materialismo hacia la comprensión y la prueba de la Verdad infinita.
Somos capaces de ver que todo está bien con nosotros porque un Dios completamente bueno, la Mente divina, es la fuente de lo que realmente somos como semejanza de la Mente.
La humildad es estar dispuestos a volvernos a Dios fiel y diligentemente y ceder nuestros impulsos humanos al hecho de que Dios tiene el control.
Todos tenemos una función vital que desempeñar para dar testimonio del Amor que es Dios como el único y verdadero motivador de cada uno de nosotros. Comprender esto y orar desde este punto de vista por un vecindario, una comunidad o un mundo tendrá sin duda un efecto sanador.
La verdad de que nuestra relación depende totalmente de Dios reside en que Él es nuestro Padre-Madre, nuestro Padre divino, completamente bueno, omnisciente, omnipresente, todopoderoso y ciertamente confiable.
Nuestra historia humana de faltas y rasgos desagradables puede parecer un obstáculo temporal para amarnos a nosotros mismos, pero no nos puede impedir que experimentemos amor.
Dios cumple Sus promesas: ha hecho nuevas todas las cosas para siempre. Al comienzo del nuevo año, hagamos una resolución que podamos cumplir. Veámonos a nosotros mismos como Dios nos hizo: nuevos, inocentes, rectos y libres.